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martes, 28 de mayo de 2013

Nat Love y Annie Oakley, dos mitos auténticos del lejano Oeste


Desde siempre el cine nos ha mostrado a los vaqueros como hombres blancos y de gallardo porte, asimismo a los grandes y míticos tiradores, de una puntería casi sobrenatural, como hombres muy masculinos.
Todos nos acordamos de actores cinematográficos que han idealizado esos arquetipos, astros como Gary Cooper o el inefable John Wayne, entre otras grandes estrellas de la historia del cine. Y en los personajes históricos podemos imaginar como a un gran mito de tirador al famoso forajido Billy the Kid (Billy el Niño), cosa que realmente nunca fue, es decir,  aparentemente jamás pudo alardear de darle a una mosca a 10 mts.
Pero la realidad es bien distinta. Los vaqueros más comunes, según leí hace tiempo en alguna parte, eran los afroamericanos, ya que un colono no se arriesgaría a un trabajo tan peligroso como aquel. Y buena prueba de ello es el vaquero de color más famoso de aquella época: Nat Love. En cuánto a las mujeres tiradoras hubo dos muy famosas: Calamity Jane y Annie Oakley. Mientras que la primera era una fuera de la ley, la segunda llegó a ser una gran estrella del espectáculo de aquellos tiempos. Intervino en el espectáculo circense  de Buffalo Bill, haciendo exhibiciones magistrales de tiro.
En este post voy a comentar sucintamente unos apuntes sobre estos personajes tan característicos de una época ya lejana y añorada por muchos, el Far West. Además al final del post disfrutarán con un breve vídeo de los alardes de Annie Oakley, filmado en 1894.

El Cowboy


La definición de cowboy es la de un pastor que cuida el ganado en los ranchos de América del Norte, tradicionalmente montado a caballo y que a menudo, realiza una multitud de tareas relacionadas con el rancho. La palabra inglesa cowboy aparece en esa lengua hacia 1725. Parece ser una traducción directa del vocablo español “vaquero”. En inglés aun existe otra palabra para designar a los cowboy, y esta es bukaroo, que sería una deformación de la misma palabra vaquero llevada al inglés. El sentido moderno de la palabra cowboy se desarrolló hacia 1849.
La figura del cowboy americano nace, en su origen, con la del vaquero español a su llegada con los primeros colonos a América. Así, durante siglos, las diferencias de terreno, el clima y la influencia de las tradiciones crearon el embrión arquetípico del cowboy que hoy conocemos. Los españoles al trasladar al Nuevo Mundo el sistema medieval de la hacienda en el siglo XVI, llevaron sus tradiciones de ganadería así como sus caballos y los rebaños domésticos a los grandes territorios de lo que es hoy México y Florida.
Al poseer las tierras un clima seco, con el pasto ralo y muy escaso o esparcido y teniendo el ganado necesidad de grandes cantidades de pastura, se optó por trasladar los rebaños a otras zonas. Al haber grandes extensiones de un lugar al otro, difíciles de cubrir por una persona a pie, es cuando aparece y se desarrolla la figura del cowboy a caballo para el traslado de grandes rebaños.
Con la llegada, posteriormente, de colonos y comerciantes de habla inglesa, las costumbres y tradiciones de ambas culturas se fueron extendiendo y creando un caldo de cultivo propicio para la ganadería transhumante del suroeste americano y el papel del vaquero. Poco antes de la guerra entre México y Estados Unidos en 1848, los comerciantes llegados a California desde Inglaterra, contactaron con los grandes hacendados y vaqueros que allí actuaban, para poder distribuir los productos manufacturados en piel y sebo, que en esos extensos ranchos ganaderos se producían. Así los comerciantes americanos a lo largo de lo que después sería la ruta de Santa Fe, tuvieron contactos comerciales con los cowboy de las zonas. Estos tempranos encuentros entre comerciantes de habla y cultura inglesa, con los vaqueros de origen español, propiciaron la transformación que unió las tradiciones de ambas lenguas y que produjo lo que se conoció en la cultura americana como cowboy.
Con la llegada de los ferrocarriles y un aumento de la demanda de carne vacuna, por parte de la naciente población en la zona del oeste, antes de la guerra de civil americana (1861), el papel del cowboy se trasladó a aquellos lugares, con las necesidades también de trasladar el ganado. La ocupación hacia las zonas más avanzadas en la construcción de la línea férrea, a menudo a cientos de kilómetros, fue paulatina pero rápida.
Muchos de los primeros cowboys del oeste de Estados Unidos fueron indios entrenados para trabajar en las misiones españolas cuidando los rebaños. Pero a finales de la década de los años 60 del siglo XIX, tras la guerra de Secesión y la expansión de la industria ganadera, antiguos soldados de la Unión y de la Confederación fueron al oeste buscando trabajo, lo mismo que muchos hombres necesitados en general. Un número significativo de ex esclavos negros también vieron una oportunidad en la vida de vaquero, en parte porque no había aún tanta discriminación en esa zona como en otras de América del este. Otro número significativo de mexicanos e indios que ya vivían en la zona también trabajaban como vaqueros.
Debido a que los cowboy tenían una clasificación muy baja en la escala social de la época, no se puede saber con certeza la proporción de trabajadores de las distintas razas, aunque algunos censos dan como resultado hacia un 15% en cuánto a cowboy de color se refiere.
Sin tener en cuenta su etnia, la mayoría de los cowboy provenían de las clases sociales más bajas, siendo en general muy pobres. El vaquero medio podía ganar aproximadamente un dólar al día, más la comida y una cama en un barracón cerca del rancho en que trabajaba.

Nat Love
Nat Love nació en junio de 1854 en el condado de Davidson, Tennessee. Esclavo e hijo de esclavos, su familia era propiedad, según sus propias palabras, del plantador Robert Love, del cual tomó su apellido. El propio Nat Love nos cuenta que el día exacto de su nacimiento nunca lo supo, ya que por aquella época a nadie le importaba la fecha de nacimiento de un bebé esclavo. Nat Love pasó su infancia y primera juventud en la plantación. No fue del todo una infancia desagradable, ya que el amo era persona comedida y trataba bien a sus esclavos. Pero eso no significa que no conociera los inherentes episodios de violencia esclavista. En su propia autobiografía se queja de haber visto a los capataces de azotar a hombres caídos en el suelo por no poder levantar un peso que ni cuatro hombres levantarían. (sic) O hacer saltar la piel de la espalda de las mujeres tan sólo por negarse a satisfacer los más bajos instintos del capataz, así como también apartar la vista cuando castigaban con el látigo a niños pequeños por ser su piel de color oscuro.
A finales de la guerra de secesión americana (1861-1865), el dueño de la plantación, Robert Love, se unió a las fuerzas del general Lee. Tras la derrota confederada éste volvió a sus plantaciones, pero no advirtió a sus esclavos que ya podían ser libres. Así que aquellos siguieron trabajando como siempre, aunque Nat Love nota que, a parte del trabajo, en la vida común el amo tenía un trato mucho más amable. Pero evidentemente, las noticias se transmiten con rapidez, y aún más sin son de tenor benéfico, y al final los esclavos de Robert Love se enteraron de que tras la guerra todos los esclavos, sin distinción, eran libres. Mientras que muchos esclavos, quizá todavía incapaces o ya demasiado tarde para ellos, seguían con sus antiguos amos para poder subsistir, el padre del futuro cowboy decidió empezar una nueva vida en libertad. Según Nat Love, su padre alquiló veinte acres de tierra (unas nueve hectáreas aproximadamente) en la que se incluía la cabaña de nuevo cuño que anteriormente les había acondicionado su antiguo amo. En esas tierras cultivarían maíz y tabaco alternativamente.
Pero la vida en libertad no fue tan envidiable y prospera como los padres de Love habían esperado. La miseria se había instalado en el seno de la familia y las tierras no producían apenas más que para cubrir con los gastos del alquiler y poco más. Cuando Nat nos describe aquellos días nos cuenta que en su hogar sus hermanos y él mismo iban casi desnudos y que las comidas diarias se resumían a salvado y cortezas de tocino fritas.
Debido a la paupérrima situación familiar, el joven Nat hubo de buscar trabajo fuera de la casa. Encontró su primer empleo en la granja de un tal Mr. Brooks, a unos 10 km de su hogar y con un sueldo de un dólar al mes. Love refiere que en poco tiempo y debido a su esfuerzo y buen hacer, acabó ganando hasta tres dólares al mes. Pero esa dicha se truncaría pronto debido a un problema por el retraso en el pago de un sueldo. El inconveniente se convirtió en una pelea en la que Nat golpeó a su patrón con una piedra en la cabeza dejándolo casi muerto. Obviamente abandonó su empleo. Una nueva oportunidad le salió de manera fortuita, oportunidad que, además, le inició de forma totalmente amateur con el mundo de los rodeos. Un vecino cercano poseía una granja en la que tenía caballos salvajes. Este granjero tenía que viajar a menudo a causa de sus negocios, pero tenía dos hijos que se cuidaban de la propiedad. Una vez le propusieron a Nat Love, a modo de diversión, que se subiera a uno de los caballos salvajes. Según nos cuenta el propio Nat, les respondió que sólo lo montaría si le pagaban dinero a cambio. Así que los hijos acordaron con él que le pagarían hasta 10 centavos si montaba un caballo hasta domarlo. Nat aceptó y superó el trato. Este se repitió varias veces hasta que le ofrecieron montar un caballo más grande y más intratable que lo acostumbrado. Love pidió más dinero por la monta, cosa que aceptaron los dueños del caballo. Pero la cosa no salió como todos esperaban. El caballo fue más bravo de lo que temían y saltó la valla del cercado, corriendo totalmente desbocado y haciendo que perros y caballos de granjas cercanas siguieran al indómito animal. Aquelló terminó con el negocio de monta y doma de Love. Como hemos dicho, este fue el primer escarceo del joven con el mundo de los caballos y el rodeo.
Tras esa experiencia, Nat encontró en 1869 su primer trabajo como vaquero en la compañía Duval, trasladándose a vivir a Texas. Se dirigió a Kansas, que en aquella época, según sus palabras, era un gran centro ganadero y una típica ciudad de frontera, en la que sólo había tabernas y salones de baile y juego y poco más, estando siempre la ciudad  llena de grupos de cowboys. Nat deja escrito que entre aquellos cowboys había muchos que eran chicos de color. Entonces él se dedicó a preguntar entre un grupo y otro en busca de oportunidades, hasta que en uno, tras invitarlo a comer, el capataz le preguntó si sabría montar un caballo salvaje. Al responder que sí, todos lo miraron con recelo y le propusieron la monta de uno a modo de prueba. Quizá todo el mundo pensaría que Nat caería a la primera, pero pasó la prueba y el capataz le dio el trabajo con un sueldo de 30 dólares al mes para empezar. Allí mismo le cambiarían el nombre por el de Red River Dick.
Así es como Nat Love se hizo cowboy profesional. Estuvo con la compañía Duval hasta 1872, fecha en la que cambió de compañía, trabajando desde entonces para el ganadero Pete Gallinger. A partir de esa fecha es cuando empieza a flirtear con el mundo de los rodeos. Participó en diversos torneos, ganando distintos premios; la soga, el lazo, la silla de montar, etc. todos ellos muy codiciados en el mundo del rodeo de aquella época. Visitó varias ciudades hasta que recaló en 1876 en Deadwood, en Dakota del Sur. Allí se hizo relativamente famoso en los rodeos y se ganó uno de los apodos codiciados, el de Deadwood Dyck. Ese apodo (Deadwood) era en realidad también el nombre de un personaje de ficción que aparecía en las novelas de 10 centavos o Due Novels, que fueron publicadas entre 1877 y 1897, por Edward Wheeler.
Nat Love fue alternando su trabajo de cowboy con sus apariciones en los rodeos hasta que en 1889 se casó con Alice. Al año siguiente dejó la vida de aventuras que hasta entonces había llevado y cambió el caballo de carne y hueso por el caballo de hierro. Efectivamente, en el año 1890, Nat Love entró a trabajar como maletero de los ferrocarriles Pullman. Y allí continuó la vida laboral hasta su jubilación.
Aunque las leyes habían prohibido la alfabetización de los negros, Nat Love aprendió a leer y escribir por su cuenta y con la ayuda de su padre. Así en 1907 publicó su autobiografía, La Vida y Aventuras de Nat Love, en la que explicita que la ha escrito él mismo y con sus propias experiencias. De todos modos no deja de ser una visión un tanto romántica de la época.
Nat Love murió en 1921, dejando tras de sí un aura de héroe del rodeo y famoso cowboy.

Los tiradores

Los tiradores solían ser personajes que se ganaban la vida o sobrevivían en torneos de tiro o apuestas. Tiradores famosos como Wild Bill Hickok, John Wesley Hardin, Buffalo Bill o Doc Carver utilizaron sus habilidades para sobrevivir en el ambiente de las ciudades de frontera norteamericanas. Otros desarrollaron su capacidad sobre el escenario para ganarse la vida actuando ante el público.


Annie Oakley

Annie Oakley nació en agosto de 1860, en un pueblecito llamado Woodland (hoy Willowdell) en Ohio. Sus padres, Jacob Mosey y Susan Wise, eran unos cuáqueros que tenían como negocio una taberna en Hollidaysbourg, Pennylvania. La familia Mosey emigró a Ohio tras el incendio de la taberna. En Ohio alquilaron y después compraron una granja familiar, en Patterson Township.
Los padres de Annie tuvieron ocho hijos, siendo ella la sexta. En 1866 el padre murió debido a una pulmonía y su madre se volvió a casar, teniendo un nuevo hijo, el noveno. Pero una vez más volvió a enviudar.
Annie, debido a la pobreza por la muerte de su padre, no podía asistir regularmente a la escuela, así que empezó bien pronto a tomar el rifle para cazar y poder mantener a su familia. Con lo obtenido de la caza se iba al pueblo cercano de Greenville y solía venderlo por los locales y restaurantes y también por los hoteles, llegando incluso a desplazarse a veces hasta Cincinnati. Gracias a sus habilidades en la caza, la familia pudo salir adelante y también sus proezas de tiro serían conocidas por toda la zona de Greenville y los alrededores.
En la primavera de 1881, llegó hasta Cincinnati el espectáculo de tiro de Baughman y Butler. Butler era un emigrante irlandés, buen tirador y fanfarrón que retó a Jack Frost, dueño de un hotel en la ciudad, con una apuesta de 100 dólares. Butler retaba a que Frost encontrara a cualquier tirador local a que lo superara en tiros y aciertos. Frost aceptó la apuesta pensando en la jovencita que a veces le había vendido piezas y que tenía tanta fama de buena tiradora. Así que le propuso a Butler que si quería tendría que aceptar el reto, pero que sería al cabo de diez días y en un pueblecito cercano a Greeville, a unas 20 millas. Butler aceptó y llegó el día. Annie Oakley batió con un estrecho margen a Butler, pero ganó y cobró la recompensa. Este quedó tan asombrado con la habilidad de la joven que la cortejó hasta que finalmente se casaron al año siguiente, en el verano de 1882.
El matrimonio vivió durante un tiempo en Cincinnati. Según parece, el apellido Oakley lo adoptó Annie del barrio de Oakley, que era en el que vivían en esa ciudad.  Ala principio, Annie ejercía de ayudante de Butler en el espectáculo durante los viajes del grupo. Pero su esposo pronto se daría cuenta del talento de ella y de que estaba malgastando sus habilidades como una simple ayudante. Así que la tomó bajo su cargo y se hizo su representante.
En 1885 se unieron al espectáculo de Buffalo Bill, donde debido a la corta estatura de Annie y a su gran puntería, el jefe sioux, Toro Sentado la apodó como Watanya Cicilla, traducido en los posters publicitarios de la época como la Pequeña Tiro Seguro.
En sus primeros tiempos del show de Buffalo Bill, Annie Oakley tuvo una tensa rivalidad con otro tirador del show más joven que ella, Lillian Smith. Quizá por ser hombre o quizá por ser más joven, la cuestión es que a ojos de Buffalo Bill, era más rentable Lillian Smith que Annie Oakley. Así que ésta decidió abandonar el espectáculo. Pero no tardó a volver tiempo después, cuando el propio Smith también abandonó el show.
Con el espectáculo del excazador de búfalos, Annie recorrió todo Estados Unidos y gran parte de Europa. Actuó delante de la reina Victoria de Inglaterra y de las principales personalidades europeas. En una demostración arrancó la ceniza del cigarro que sostenía el Príncipe de Prusia, el que sería futuro Kaiser alemán, Guillermo II. Algunos comentarios de la época decían que si Annie hubiera disparado al Kaiser en lugar de a su cigarro, se habría evitado la Primera Gran Guerra.
Como curiosidad, es interesante comentar que en 1898, en vísperas de la guerra que enfrentaría a Estados Unidos con España, Annie Oakley envió una carta al presidente William McKinley, con fecha del 5 de abril del mismo año, en que ofrecía sus servicios y el de otras cincuenta mujeres, por si el país entraba en guerra con el nuestro. La oferta fue rechazada por el presidente Mckinley.
Oakley siguió en el show de Búfalo Bill durante dieciséis años, hasta que en 1901 se lesionó al caerse cuando bajaba de un ferrocarril. El accidente le provocó una lesión con invalidez temporal. Afortunadamente se recuperó y pudo volver a caminar, pero abandonando el show de Buffalo Bill. No así el espectáculo de tiro, ya que ella siguió disparando ocasionalmente hasta los 60 años, edad en que lo dejó definitivamente. Tuvo tanta fama que en 1894 incluso llegó a actuar en un circo de aficionados en New Jersey, para recaudar fondos para la Cruz Roja.
Según se cuenta, Annie Oakley era capaz de corta el borde de una naipe a 27 metros y pegarle 5 ó 6 balazos más antes de que llegase al suelo, usando para ello un rifle del calibre 22. Aunque opino que eso entra más bien dentro del mundo legendario que del real.
Annie Oakley murió en 1926 con 66 años y con la leyenda de haber sido la mejor tiradora de todos los tiempos.




Como links les dejo una página con enlace a la edición digital del libro de Nat Love
y una página sobre Annie Oakley.


Libro de Nat Love ( en inglés)
Página de Annie Oakley (en inglés)

lunes, 28 de diciembre de 2009

Animales Extraños de la Prehistoria


Hace unos meses subí un artículo sobre los animales más extraños que, a mi juicio, se podía encontrar hoy día. Esta vez voy a complementar aquel post con otro sobre algunos de los animales más extraños, principalmente de la época de los grandes mamíferos, el terciario, aunque también mostraré algunos de antes de los dinosaurios, seres que vivieron en la época denominada Pérmico.
El terciario fue una época de transición y al principio de ésta se podía encontrar animales a medio camino entre los dinosaurios y los mamíferos. El aspecto de estos desaparecidos seres era de lo más estrafalario y en ellos podemos comprobar hoy día como la naturaleza y la evolución han estado haciendo su trabajo y cuales han sido sus pruebas de diseño para la adaptación. También se puede evidenciar a las formas que se desestimaron y las que acabaron siendo aceptadas.
Los dinosaurios desaparecieron hace 65.000.000 de años, en el período Cretácico de la era geológica conocida como el mesozoico o secundario y los mamíferos ocuparon el nicho ecológico que estos dejaron vacante.
Como dije también en otra parte, la Tierra tiene una edad estimada de 4.500 millones de años y esta inconmensurable edad los geólogos la han dividido en eras, que a su vez lo han sido en períodos.
Así tendríamos que las eras se dividen de este modo:

--- PRECÁMBRICO dividida en:

Arcaico: ( 4.500.000.000 años) Primeros animales unicelulares, tipo bacterias y algas azules, que aparecieron al final de este período.

Proterozoico: ( 2.500.000.000 años) Primeros animales multicelulares, como medusas y gusanos.

--- PALEOZOICO o Primario, dividida en:

Cámbrico: (590.000.000 años) Primeras algas rojas y verdes y abundancia de trilobites.

Ordovícico: (505.000.000 años) Grandes cantidades de Trilobites, braquiópodos, gasterópodos, etc.

Silúrico : (438.000.000 años) Invertebrados marinos y primeras plantas terrestres.

Devónico : (408.000.000 años) Aparecen los primeros helechos, con aspecto de árboles y los primeros insectos no voladores y las primeras arañas y ácaros.

Carbonífero: ( 360.000.000 años) Enormes cantidades de licopodios.
Primeras coníferas y ginkos. Se comienzan a extinguir los trilobites y desaparecen los graptolites.
Aparecen los primeros reptiles.

Pérmico: ( 286.000.000 años) Abundancia de helechos y coníferas.
Extinción de los trilobites. Reptiles parecidos a mamíferos que posteriormente derivarán en
mamíferos propiamente dicho.

MESOZOICO o Secundario, dividida en:

Triásico: (248.000.000 años) Extinción de helechos con semilla. Auge de ammonites. Aparecen los primeros Arcosaurios, antecedentes de los dinosaurios.

Jurásico: (213.000.000 años) Apogeo de los reptiles (lagartos, serpientes, etc.) y de los dinosaurios.

Cretácico: (144.000.000 años) Extinción de los dinosaurios. Evolución de algunos hacia las modernas aves. Los mamíferos, de menor tamaño, enfilan el camino evolutivo. Apogeo de los
terápsidos.

CENOZOICO dividido en:

TERCIARIO, a su vez dividido en:

Paleoceno: (65.000.000 años) Formación de vastas selvas y bosques en las zonas tropicales. Inicio de las primeras formas evolucionadas de mamíferos.

Eoceno (55.000.000 años) Desarrollo de los grandes mamíferos. Aparecen las angiospermas.

Oligoceno (38.000.000 años) Evolución de los mamíferos a clases superiores.

Mioceno ( 25.000.000 años) Las aves están en su mayor apogeo. Aparición de los mamíferos superiores actuales.

Plioceno (5.000.000 años). Extinción y desaparición de muchas de las especies, dando paso a los animales más y mejor adaptados.

CUATERNARIO, a su vez dividido en:

Pleistoceno (2.000.000). Primeros homínidos que encaminarán su evolución hacia el hombre.

Holoceno: (100.0000 años) Aparición del hombre como tal y las primeras civilizaciones. La actualidad.

Como podemos comprobar en esa sucinta tabla, los animales mamíferos hicieron su aparición en el Cretácico, pero no será hasta el terciario cuando consigan ocupar los nichos ecológicos que dejaron los grandes saurios.
Las formas de evolución fueron de lo más diversas y muchos de aquellos animales fueron los antepasados de infinidad de especies actuales. Pero otros desaparecieron sin dejar descendencia y sin saber realmente cual fue su función y su taxonomía.
Veamos ahora algunas de aquellas especies y asombrémonos con la capacidad creativa y de adaptación de la Naturaleza.
Antes de los dinosaurios propiamente dichos podríamos encontrar animales tan extraños como los terápsidos y los cinodontos. Veamos algunos:

Robertia, Kannemeyeria y Thrinaxodon:

Robertia apareció a finales del Pérmico y sus restos se han encontrado principalmente en Suráfrica. Medía unos 45 cms. de longitud y era herbívoro. Pertenecía a la clase de los dicinodontos ( dos dientes de perro) y mostraba un pico córneo como el de las tortugas actuales.
Kannemeyeria apareció más tarde que el anterior, ya que sus restos se han encontrado en estratos pertenecientes al principio del Triásico. Las zonas donde se han encontrado sus vestigios son Suráfrica, India y Argentina. Este animal podía llegara a medir hasta tres metros de longitud y tener el tamaño de una vaca. También era un dicinodonto y era herbívoro. Lucía, al igual que Robertia, un pico córneo de tortuga.
Thrinaxodon era carnívoro y su aspecto era parecido al de un mamífero. Era capaz de correr velozmente, cosa que lo demuestra la postura erecta de sus patas posteriores. Pertenece a la misma época que Kannemeyeria y sus restos fueron encontrados en Suráfrica y Antártida. Medía unos 50 cms. de longitud.



Megatherium y Peltephilus:

Megatherium pertenece al Pleistoceno y se han encontrado huesos de este animal en Patagonia, Bolivia y Perú. Aunque parezca imposible, este animal era antepasado de los actuales perezosos de Suramérica. Su envergadura era gigantesca; podía llegar a medir hasta 6 mts de longitud y pesar tres toneladas. Aunque su volumen era enorme, era capaz de erguirse sobre sus patas traseras para alcanzar las ramas más altas.
Peltephilus oscila entre el Oligoceno y el Mioceno. Pertenece a la familia de los Dasipódidos y es antepasado de los actuales armadillos. Se han encontrado sus restos en la Patagonia. Llegó a medir hasta 60 centímetros de longitud. Al poseer grandes dientes del tipo de los caninos, los científicos son de la opinión de que Peltephilus podría haber sido carnívoro o carroñero. Otros científicos opinan que en realidad se trataba de un Herbívoro. (Vizcaino y Farina, en Dieta y Locomoción del Armadillo Peltephilus, Revista Letahia 1997)


















Desmostylus y Prorastomus:

Desmostylus pertenece a la familia de los Desmatofócidos, familia de leones marinos primitivos. Era carnívoro y tenía forma de hipopótamo. Vivió en el Mioceno y se han encontrado restos en Japón y la costa oeste de Norteamérica. Tenía una longitud de 1’8 metros.
Prorastomus por su parte, pertenece al orden de los Sirenios y sería una antepasado de los actuales manatíes. Este tipo de animales vivió a mediados del Eoceno, pudiéndose encontrar sus restos en Jamaica. De esta especie, sólo se ha encontrado un cráneo, partes de la columna y algunas costillas. Debió medir unos 1’5 metros. El aspecto de su cráneo informa que no estaba todavía adaptado a la vida acuática.
















Eobasileus y Arsinoitherium:

Perteneciente a la familia de los Uintantéridos, el Eobasileus tenía un aspecto similar a los rinocerontes. Destacaba por sus protuberancias óseas de la cabeza y los dos caninos curvos en la mandíbula superior. Apareció a finales del Eoceno y se han encontrado esqueletos en América del Norte. Debía medir unos tres metros de longitud y tendría una altura de 1’5 metros.
Arsinoitherium apareció a principios del Oligoceno encontrándose su distribución por Europa. Pertenece a la familia de los arsinotéridos y al orden de los embritópodos, los cuales no han podido ser encajados en ninguna parte del plan evolutivo. No es tarea fácil encontrarles antepasados ni descendientes.
Arsinotherium era herbívoro y también tenía el aspecto de un rinoceronte actual, pero sin relación taxonómica con ellos. A destacar sus dos cuernos cónicos y huecos unidos por su base.
















Amebelodon, Platybelodon y Deinotherium.

De finales del Mioceno y ubicado su hábitat en América del Norte, Amebelodon llegó a medir hasta tres metros de altura. Perteneciente al suborden de los elefantoideos, que incluye a tres familias: Los gonfotéridos y los mamútidos. Esta clase de animales eran los representantes típicos de la familia de los gonfotéricos, destacando como curiosidad sus extraños colmillos en forma de paletas. Era herbívoro ramoneador.
Parecido al anterior, Platybelodon vivía en Europa, Asia y África a finales del Mioceno también. Tenía los colmillos en forma de paletas al igual que Amebelodon, pero estas eran más anchas y más cortas y las debía utilizar igualmente para arrancar la vegetación acuática de los lagos y ríos poco profundos. Debía tener la misma altura que su homólogo americano, tres metros.
Deinotherium vivió en la transición del Mioceno al Pleistoceno en Europa, Asia y África. Perteneciente al suborden de los deinoteroideos, medía hasta cuatro metros de altura. Los deinoteiroideos eran una especie de elefantes enormes que destacaban porque sus colmillos estaban curvados hacia el suelo. Los científicos aun dudan sobre la
utilidad de estos colmillos.






Astrapotherium, Macrauchenia y Pyrotherium

La orden de los astrapoterios aparece a finales del Paleoceno en América. Algunos de ellos de caracterizaban por una pequeña trompa, como el Astrapotherium, que aparece entre el Oligoceno y el Mioceno en Argentina. Era de cuerpo bajo y de extremidades débiles. Sus pies eran pequeños y plantígrados. Podría parecerse a un hipopótamo y medía unos 2’5 metros de longitud.
El Macrauchenia vivió en Argentina durante el Pleistoceno. Su aspecto estrafalario era el de una camello con patas de rinoceronte, largo cuello y una trompa. Medía tres metros de longitud y era herbívoro.
Pyrotherium era oriundo también de Argentina y vivó a principios del Oligoceno. Los restos hallados dan una longitud de tres metros y su aspecto podría recordar al de un elefante sin trompa.




Palaeotherium e Hyracoterium:

Tanto uno como el otro son antepasados del caballo actual. Palaeotherium vivió a finales del eoceno y a principios del Oligoceno, situándose su hábitat en Europa. Su forma recuerda la de un tapir y posiblemente era ramoneador. Hasta la cruz medía 75 cms.
El Hyracotherium apareció a principios del Eoceno y su hábitat estaba distribuido por América del Norte, Europa y Asia. Era de pequeñas dimensiones, pues medía 20 centímetros hasta la cruz. El Hyracotherium tiene el honor de ser el primer équido conocido. Tanto él como el Palaeotherium tenían dedos (cuatro delante y tres detrás) en lugar de cascos como los caballos de hoy día.
















Embolotherium, Brontotherium y Moropus:

Embolotherium y Brontotherium pertenecen a la familia de los brontotéridos, de aspecto de rinocerontes.
Embolotherium surgió a principios del Oligoceno en Mongolia. Tenía una altura de 2’5 metros y ostenta las formas toscas y absurdas que desplegaron los últimos brontoterios. Era ramoneador.
Brontotherium era el equivalente del Embolotherium en América del Norte. Existió a principios del Oligoceno y también medía 2’5 metros de altura. Era mayor que u rinoceronte actual y ostentaba encima del hocico un cuerno en forma de “Y” también debió ser ramoneador de arbustos bajos.
El extraño Moropus pertenecía a la familia de los Calicotéridos, caracterizados por tener grandes garras en lugar de pezuñas. Estas garras les impedían desarrollar velocidad, por lo que los científicos piensan que sufría incapacidad para correr. Existió a principios del Mioceno y su ecosistema estaba situado en Norteamérica. Al principio se pensó que los primeros esqueletos eran de algún tipo de oso hormiguero.




Metamynodon, Indricotherium y Elasmotherium:

El Metamynodon perteneció al efímero grupo de los aminodóntidos. Su aspecto era parecido al de los hipopótamos.
Apareció entre finales del Eoceno y principios del Mioceno. Era un animal de costumbre acuáticas, al estilo de los hipopótamos. Su hábitat se extendía por América del Norte y Mongolia, teniendo una longitud de 4 metros. Es probable que el Metamynodon tuviera los labios prensiles.
El Indricotherium también es conocido con el nombre de Baluchiterium y es considerado como el animal terrestre más grande que se conoce: medía 8 metros de longitud y sólo el cráneo ya medía 1’3 metros. Su peso se estima en 30 toneladas, cuatro veces más que el peso de un elefante moderno. Su entorno se encontraba en Pakistán y China.
El Elasmotherium es un antepasado del rinoceronte actual y se extendió por Rusia y Siberia durante el Pleistoceno. Medía cinco metros de longitud y se adaptó perfectamente a los rigurosos climas de aquellas zonas durante aquel período. Este animal adolecía de incisivos y probablemente utilizara los labios para arrancar la hierba. Destacaba por su enorme cuerno de casi dos metros y por su densa capa de pelo que cubría la mayor parte de su cuerpo.



Hasta aquí la breve selección de estos extraños animales de curiosas formas. Hubo más, pero lo dejaremos para otro post, al igual que los dinosaurios más extraños. Hasta entonces espero que hayan disfrutado de esta incursión a un pasado poco conocido pero no por ello menos interesante.
Propicios días.
Gilgamesh.
Para ver las fotos grandes, hay que hacer clic en las imágenes.




sábado, 17 de enero de 2009

SEXO ORAL


El otro día alguien me preguntó cuál era el origen del sexo oral. Buena pregunta le respondí. ¿Por qué los humanos tenemos ese afán de practicar algo tan escatológico, visto claro está, desde una óptica fría? Imaginémonos ese acto sin la fiebre pasional. Imaginemos, sin pensar en el sexo, con ese contacto bucal con los órganos excretores de los desechos. En realidad es un riesgo de infecciones de todo tipo, aun habiendo la máxima higiene. Se ha demostrado que al haber contacto entre la mucosa bucal y las secreciones sexuales, se pueden contraer enfermedades de transmisión sexual, el SIDA e incluso cáncer de garganta u otras enfermedades como la hepatitis, herpes genital, candidiasis, etc. Entonces, ¿Por qué gusta tanto este tipo de actividad sexual? Desde los albores de la humanidad que se practica el sexo oral. Esto es algo que se podría comprobar desde la antigüedad, por ejemplo, con las feladoras en el antiguo Egipto. Estas eran un grupo de mujeres (que no siempre eran prostitutas) que practicaban la felación como arte y se pintaban los labios de un característico color para señalar su predisposición para este tipo de relaciones. Se dice incluso que también las tenía el faraón a su servicio para estimularlo y que estuviera dispuesto en el momento en que se iba a encontrar con su esposa. O bien podemos echar un vistazo a la vasija griega en que se ve a Atalanta consolando a Meleagro. Y sin ir más lejos el nombre dado al sexo oral masculino (felación) y al femenino (cunnilingus) devienen del latín, ya que este tipo de sexo era frecuente también en la antigua Roma. Incluso podemos verlo en las figuras y vasijas de la cultura chimú de Perú. Eso nos da una idea de lo extendido que está en el ser humano ese tipo de práctica. Pero, ¿todo ello es cultural? ¿O quizá tiene un sentido más primario?

Hace tiempo leí que uno de los motivos por los que existía el sexo oral, es por que éste tenía un sentido de posesión y de canibalismo. Es decir, el hecho de relacionarse pasionalmente con alguien destapaba ciertos recuerdos atávicos de cuando la antropofagia coexistía con el hombre. Así el deseo de poseer al partener haría que se nos despertaran aquellos ocultos y prohibidos deseos de comernos el objeto deseado, por eso se lleva el sexo de la pareja a la boca.

Aparenta ser buena teoría, pero yo me quedo con un más seria y antropológica también. Parece ser que todo está inscrito en nuestros genes y que nos lleva al mundo lejano de nuestros albores como humanos.

Cuando el homínido aprendió a cazar y comer carne, la práctica carnívora le llevó a conseguir más proteínas sin tener que estar buscando todo el tiempo alimentos, con lo cual se disponía de más tiempo libre. Este tiempo extra obtenido al cazar y comer carne se podía usar en explorar nuevos territorios en donde establecerse y que la caza, asimismo, fuera abundante. Al mismo tiempo se pudieron desarrollar mejores aptitudes cerebrales. Esa cualidad es algo que nos llegó al convertirnos en carnívoros. Cuantas más proteínas obtenemos, más alimentamos nuestro cerebro y éste es capaz de actuar más eficazmente y evolucionar a estadíos mucho más efectivos. Pero en fin, no quisiera extenderme por este lado porque es muy prolijo hablar de cómo conseguimos la inteligencia.

Pero sí continuaré diciendo que al poder cazar más y con mejores medios al disponer de herramientas mejoradas, las tareas se dividieron, quedando el macho sólo como cazador y la hembra como recolectora. (Que nadie se me escandalice si hablo en estos términos, pues me estoy refiriendo a unos seres que encaminaban sus pasos hacia la humanidad, pero que aun no se les considera del todo del género Homo Sapiens.)

Entonces para subsistir en el clan se necesitaban a los más fuertes y éstos eran los que mejor podían obtener alimentos. Tal cosa hacía que fueran asimismo los que más procreaban. Una vez procreado el hijo, las hembras necesitarían de la ayuda del padre para sacarlos adelante, pero habiendo una dura competencia en la elección de la hembra adecuada y añadiendo, además, que el cambio de postura al pasar a ser erectos escondía la vulva de la mujer, mantener a un compañero sólo dedicado a ella era tarea ardua. Pero la evolución solucionó el problema de diversas maneras. En primer lugar, ya que había cambiado la estructura física del cuerpo humano y escondido el sexo femenino, éste cambió de color y se mantuvo permanentemente hinchado, como en un celo continuo. Al mismo tiempo se hinchaban las mamas como si fuera una lactancia también permanente. Eso derivaba en que la hembra podía mantener al compañero más tiempo a su lado y alimentar mejor a su prole, dándole más posibilidades para sobrevivir. Al mismo tiempo el hombre entraba en una especie de celo permanente y siempre estaba dispuesto a procrear con aquellas mujeres que tenían la vulva roja e hinchada de manera constante. Me refiero a hinchada y roja en contraposición a que cuando el celo desaparecía la vulva se replegaba y tomaba un color más pálido y apagado. Eso lo podemos comprobar con los antropoides de hoy día.

Pero surgía un problema; cuando la hembra estaba en estado de gestación, o en el postparto, la naturaleza hacía que ésta rechazara las solicitudes del compañero. Entonces éste quedaba libre para buscar una nueva pareja, ¿Qué hacer? La evolución nos legó otra sabía solución. El aumento y la coloración de los labios vinieron a solventar el problema de los tiempos en que la hembra no era solícita con su compañero. Los labios aumentaron de grosor y tomaron una coloración roja dándoles la apariencia de una vagina en situación de celo. Esto propició el hecho de que los machos sintieran las mismas necesidades y las hembras no rechazaran las demandas sexuales, derivando el sexo de la vagina a la boca. Así seguían manteniendo al compañero atado con sus responsabilidades alimentarias y sin que saliera a buscar nuevas compañeras para la procreación.

Esta exposición que acabo de hacer no es más que una teoría también, de momento no hay nada refrendado. Pueden haber miles de explicaciones que nos echen algo de luz sobre el origen del sexo oral, quizá algunos se decanten más por lo psicológico o bien otros por lo escatológico. En fin, mi objetivo no era hacer un estudio ni ninguna disquisición sobre el particular, sino escribir un sencillo post, así que, sea cual sea su origen, esta práctica existe y creo que será por los siglos de los siglos.

Propicios Días.

Gilgamesh