lunes, 23 de noviembre de 2009

YA ES NAVIDAD EN...

Estoy escribiendo este post en noviembre, y sólo es asomarse a la ventana y descubrir que, desde hace unos días o tal vez semanas, la navidad está llamando a las puertas. Me explico: Cuando yo era pequeño la navidad empezaba en diciembre, (para mí sigue empezando en diciembre) a partir del día del sorteo de la lotería. Pero desde unos años aquí, se empieza la navidad en octubre o noviembre. Las luces ya están puestas en las principales avenidas y, sobretodo, las tiendas ya han hecho su tradicional, que no entrañable, subida de precios y exposición de ofertas de navidad. Ya nada es como debiera.
En un post anterior me quejaba de la pérdida de las tradiciones de aquí por culpa de las intromisiones ajenas, pero hoy mi queja es por ver que actualmente la navidad ya ha perdido todo su valor; ahora en navidad solo prima el consumo.
No se si es real, pero alguien me dijo que todo esto nació por culpa del afán de vender de unos conocidos grandes almacenes y su famoso eslogan, “Ya es navidad en…”; pudiera ser, no sé. Pero lo que sí está claro es que cada vez el consumo se ha vuelto más salvaje. Antes de los años en que la navidad llegaba primero a susodichos almacenes, por esas fechas solo llegaban los reyes en su día correspondiente. Todavía no nos habíamos globalizado y a Papá Noel no le alcanzaba la gasolina sin plomo para llegar a España. Aquella España católica y simplona que fue hasta mediados de los ochenta del siglo pasado. Pero llegó la navidad antes de tiempo y con ella Papá Noel, con sus regalos. Éste, obviamente, los tenía que comprar en aquellos grandes almacenes en los que desde noviembre ya había una prístina nieve navideña. Primero fueron esos almacenes, pero como la competencia es muy dura, sobretodo para el pequeño comerciante, Papá Noel tuvo que comprar los regalos en cualquier tienda, ya que, desde entonces, la navidad había llegado a todos los comercios. De resultas de esos cambios, ahora tenemos doble regalo, por reyes y por noche buena.
Pero entonces la navidad se volvió a adelantar y ya llegando en octubre aparecieron las cenas de navidad, con el consabido amigo invisible. Este infame amigo es ahora una tradición más de nuestra nueva navidad consumista. Aunque las cenas se celebren en diciembre, los regalos ya hay que tenerlos comprados desde antes, y que mejor que hacerlo cuando la navidad solo ha llegado a los almacenes e hipermercados.
Para entonces, estos últimos ya habrán concitado las grandes ilusiones del yantar navideño, exponiendo en lugar preferente de sus extensas superficies, los postres con los cuales endulzaremos la sempiterna vuelta al hogar de nuestros seres queridos. Turrones, polvorones, peladillas, almendras y barquillos ya inundan los estantes de los hipermercados desde finales de octubre. Obviamente están en oferta y recomiendan su compra ahora porque saldrá mejor de precio que no cuando lo hayan subido en diciembre. Pero si caes en la trampa y compras ahora, corres el riesgo de que esos dulces no lleguen hasta las fiestas de diciembre y tengas que repetir compra, pero al precio nuevo. Objetivo logrado para el comerciante, te ha vendido dos veces lo mismo y a distinto precio. Ellos han ganado más dinero y tú te has dejado el bolsillo tan pelado como el de la cerillera de Andersen.
Y finalmente está el maldito abuso de subir los precios por estas fechas. ¿Por qué diantre algo que vale 10 en fechas navideñas ha de valer 20 ó 30? Esto es un abuso del cual debiéramos dar aviso al defensor del consumidor. Pero en España callamos y como en todo, asentimos y tragamos. Supongo que será nuestro carácter. En fin, que desde mediados de noviembre o finales de octubre, la navidad consumista ya invade nuestras vidas.
La natividad del Señor ya ha perdido todo su valor religioso, tanto es así que hasta ya se quería cambiar su nombre. En lugar de navidad pasaría a llamarse Vacaciones de Invierno, al igual que a la Semana Santa, la llamaríamos Vacaciones de Primavera. Todo esto porque según parece, para ciertas cosas somos un país laico y aconfesional, pero para otras dejamos construir lo que todos sabemos y… no me alargo porque me saldría del contexto y no quisiera ahora. Así que para mí las fechas emblemáticas de navidad seguirán siendo a partir del 22 de diciembre, sin contar el adviento, claro está, y los reyes seguirán siendo lo que traigan los regalos. Y yo compraré los regalos cuando la navidad haya llegado el día 25 de diciembre no el 5 de noviembre.
Propicios días.
Gilgamesh.

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