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domingo, 11 de diciembre de 2011

La Sonda Voyager 1 y su disco de oro salen del Sistema Solar


El pasado 6 de diciembre la sonda norteamericana Voyager 1 alcanzaba el límite de la heliosfera---que es la zona que se encuentra dentro de la influencia del viento solar y su campo magnético, alcanzando los territorios de más allá de Plutón--- y desde allí no tardará más que unos meses, según la NASA, en alcanzar la heliopausa, entrando posteriormente en el espacio interestelar. La heliopausa es la divisoria que marcaría el fin de la influencia de Sol o heliosfera. Es decir, un punto donde el viento solar de nuestro astro entroncaría con el viento solar de otras estrellas o bien con el espacio interestelar.
La sonda Voyager es, hoy por hoy, el objeto artificial más lejano del planeta Tierra, habiendo viajado hasta ahora unos 18.000.000.000 de kilómetros, alcanzando las regiones más allá del Cinturón de Kuiper, a una velocidad actual de 17 kilómetros por segundo, velocidad que había sido incrementada debido a los tirones gravitacionales asistidos de Júpiter y Saturno. El cinturón de Kuiper es un enorme grupo de cometas y protocometas que, situados a una distancia de alrededor de 50 a 100 Unidades astronómicas (Ua.), giran en órbita alrededor del Sol. La UA o Unidad Astronómica es una medida de longitud que toma como referencia la distancia aproximada de la Tierra al Sol, es decir, más o menos unos 150 millones de kilómetros (149.597.870 kilómetros.)
Gracias a los últimos datos enviados por la Voyager 1 desde la actual zona del sistema solar en donde se encuentra, los científicos han podido constatar que allí el viento solar es más lento y que se expande en esa región de manera errática. Los datos, que desde el Voyager tardan unas 14 horas en alcanzar los sistemas de recepción de la NASA, también informarán de las mediciones obtenidas directamente sobre las condiciones del espacio interestelar una vez la sonda haya traspasado la heliopausa. Esos informes podrán facilitar una cantidad importante de datos sobre el origen del Universo.
Las Voyager 1 y 2, son dos sondas gemelas que fueron lanzadas entre el verano y el otoño de 1977 con el objetivo principal de recabar información sobre los grandes planetas exteriores de nuestro sistema solar y llevar noticias del planeta Tierra a una eventual y posible civilización alienígena que encontrara a su paso desde su salida del sistema solar.
Voyager 1 llegó a realizar las primeras fotos de Júpiter a los dieciséis meses después de su lanzamiento, es decir, en enero de 1979, con una aproximación máxima de la distancia al planeta de 278.000 kilómetros. El tirón gravitacional de Júpiter lanzó después a la sonda en dirección a Saturno, alcanzando la máxima proximidad a este planeta en noviembre de 1980 (con una distancia de 124.000 kilómetros.) La Voyager 1 envió entonces preciosos datos sobre la atmósfera de Saturno y sobre la complicada estructura de los anillos que circundan al gigante gaseoso.
Pero si hay algo que vale la pena resaltar de las sondas Voyager, es que ambas van dotadas por sendos discos de cobre cubiertos con una capa de oro con una valiosísima información sobre la cultura y diversidad terrestre. Como se ha dicho más arriba, una de las misiones de las sondas era llevar noticias de nuestro planeta a los confines del universo y para ello se grabaron dos discos idénticos de cobre bañados en oro con datos, imágenes y sonidos de la Tierra. El disco musical lleva el nombre genérico en inglés de Sounds of Earth.
El exobiólogo Carl Sagan dirigió una comisión de la NASA que se encargó de seleccionar integramente el contenido de esos discos, y en ellos podemos encontrar durante hora y media de duración todo tipo de información, desde la localización de nuestro sistema solar a información sobre el Sol, nuestra estrella; desde imágenes de los planetas que conforman nuestro sistema solar a descripciones de nuestras ciencias, tales como la física, la química o las matemáticas, etc.; datos sobre la anatomía humana y ADN de los seres vivos de la Tierra. También hay imágenes, constituidas mayormente por un grupo de unas 118 fotografías del planeta Tierra y sonidos, compuestos por 55 saludos en diferentes idiomas y canciones de varios lugares de nuestro planeta y en distintos idiomas también, como por ejemplo: el Concierto de Brandemburgo, una canción de iniciación para niñas pigmeas del Zaire, el tema Johnny B. Goode de Chuck Berry, El Cóndor Pasa de D. Alomía Robles, etc.
Mucho reniegan hoy día algunos de que se enviara semejante caudal de datos sobre nosotros a un destino desconocido, alegando la peregrina idea de que podrían caer en las manos equivocadas, es decir, en manos de alguna civilización depredadora. Pero todo esto no deja de ser más que una elucubración carente de toda base científica, la cual daría para varias entradas y que por ahora aquí vamos a soslayar. La cuestión es que laVoyager, una vez haya traspasado el umbral del sistema solar, se dirigirá hacia la estrella más cercana a nosotros, Alfa Centauri, que se encuentra a cuatro años luz del planeta Tierra. Pero tranquilos, no debemos temer a los posibles habitantes que pudieran albergar los presuntos planetas de aquella estrella, puesto que nuestra Voyager, a la velocidad actual que desarrolla, tardará todavía unos 74.000 años en llegar, tiempo suficiente para que cuando la encuentren y logren descifrar todos sus entresijos, nosotros y todos nuestros descendientes hayamos ya desaparecido o incluso la humanidad entera.
Como enlace les dejo una web muy bien lograda con todo el contenido de los discos de las Voyager, incluídas las imágenes y el audio de los saludos y la música grabados en el disco. Que lo disfruten.
Gilgamesh.
Enlace:
Contenido del disco de la Sonda Voyager 1

domingo, 27 de noviembre de 2011

El Curiosity ya va rumbo a Marte


El sábado 26 de noviembre, a las 16’02 hora española, partió un cohete Atlas V-541 desde el Kennedy Space Center de Florida (EEUU) con dirección a Marte. En su interior viajaba el tercero de los rover que seguirán el proyecto de estudio de la superficie del planeta Rojo en busca de indícios de la posible habitabilidad del planeta y para comprobar si alguna vez nuestro vecino más cercano pudo albergar vida en su pasado.
El Curiosity forma parte junto a los otros dos exploradores gemelos, el Spirit (lanzado en junio 2003) y el Opportunity (lanzado en julio de 2003), de un proyecto llamado genéricamente MER Mars Exploration Rover (Rover explorador de Marte) cuyo objetivo es la exploración y estudio del suelo y los componentes rocosos de la superficie marciana para comprobar la posible existencia de vida en un pasado y la posibilidad de adaptar la vida en un futuro.
El Curiosity, bautizado con este nombre por Clara Ma, una niña de doce años de Kansas, explorará la superficie de Marte durante todo un año marciano, es decir, 686 días, algo menos de dos años terrestres. Entre otras cosas, Curiosity utilizará todo su complejo arsenal de aparatos científicos y técnicos, incluido un láser, para recolectar y analizar rocas allí mismo, en busca de moléculas orgánicas y enviando los resultados a la sonda Mars Odissey que orbita el planeta y que a su vez ésta enviará a la Tierra los datos.
Mientras que el Spirit y el Opportunity no eran más que pequeños exploradores con laboratorios autónomos muy simples, el Curiosity, con el tamaño de un automóvil, está mucho más adaptado para obtener muestras, tratarlas y hacer el análisis in situ de los materiales que consiga. Esta vez parte del instrumental de trabajo del explorador incluye material español, concretamente se trata de la estación meteorológica REMS que servirá para investigar determinadas cuestiones climáticas de Marte.
El rover tomará contacto con la superficie marciana en el cráter Gale, de 150 kilómetros de diámetro, y elegido por los científicos de la NASA por contener, aparentemente, trazos de haber sido en un pasado un lago, considerando así que allí se podrá encontrar una importante acumulación de datos sobre la historia geológica del planeta. De hecho, no hace mucho que la sonda Mars Odissey descubrió lo que parecía ser hielo en algunas zonas del planeta rojo, cosa que indujo a pensar a los científicos que bajo la superficie marciana se puede esconder un gran tesoro en forma de mares de agua subterráneos.
Pero para esperar a tener los primeros datos obtenidos por el robot Curiosity tendremos que esperar hasta agosto de 2012, ya que está previsto que el viaje hasta Marte dure ocho meses, el tiempo que tardará en recorrer los casi 59 millones de kilómetros que le separan de nosotros durante el perihelio o punto más cercano de su órbita al Sol. De hecho, la distancia entre Marte y la Tierra viene dada por las posiciones relativas de ambos. El planeta rojo siempre se encontrará más cercano a nosotros cuando entre en oposición, variando su órbita respecto a la de la conjunción. Cuando Marte está en oposición a la Tierra, cosa que ocurre cuando entra en el perihelio, suele estar a los ya citado 59 millones de kilómetros en contraposición de los 102 millones de cuando esta en conjunción con la tierra durante su afelio, es decir, el punto de la órbita más lejano del Sol.

Datos de Marte

Marte es el cuarto planeta rocoso y el más alejado del Sol de los llamados planetas telúricos internos. El resto de planetas, los llamados externos, son todos gaseosos. Aunque la forma de Marte es redondeada los achatamientos polares le confieren como a la Tierra cierto aspecto muy tenue de elipse. Además, el tamaño de Marte es casi la mitad del de nuestro planeta, con un diámetro ecuatorial de 6.794 Km., algo más de la mitad que el terrestre, que es de 12. 756 Km. pero al adolecer de mares superficiales, la extensión de tierra firme que se extiende por el planeta es casi la misma cantidad que la de la Tierra. Debido a ello la masa marciana es también menor que la de nuestro planeta, y su escasa densidad comparada con la terrestre produce una menor fuerza gravitatoria, haciendo que, por ejemplo, un cuerpo pese un tercio de su propio peso en su superficie.
Marte tiene una morfología compuesta por infinitos cráteres de impacto, planicies de lava, volcanes, suaves colinas y abruptas montañas y extensas llanuras de dunas y polvo. El color rojo característico del planeta se debe a la gran cantidad de óxidos de hierro contenidos en los basaltos volcánicos, que en la superficie se convierten en destacadas zonas de enormes desiertos de polvo rojo y piedras que cubren gran parte del planeta y que le dan el aspecto, visto desde el espacio, de poseer enormes mares rojizos, los cuales están azotados constantemente por grandes vientos que mueven en realidad las ingentes masas de polvo marciano.
Por otro lado, Marte dispone de una tenue atmósfera compuesta de diferentes elementos en cantidades precarias, pero donde su principal elemento es el Dióxido de Carbono, el cual forma el 95% del total de la atmósfera; Oxígeno con un contenido total de 0,13% y elementos como el Nitrógeno, Argón, Oxígeno, Vapor de agua, Metano, Ozono, Xenón, Criptón, entre otros. Debido a esta tenuidad en su atmósfera, si alguien visitase el planeta y quisiese hablar con algún interlocutor tendría que hacerlo a grandes gritos, pero de todas formas el grito más potente no dejaría de ser un mero susurro.
La temperatura de Marte es muy fría por el día ya que se puede llegar a alcanzar los –25º durante el mediodía marciano y es extrema durante la noche, pudiéndose alcanzar entonces los –87º , también cabe añadir que Marte tiene estaciones igual que la propia Tierra y que la duración de su día es de 24 horas y 39 minutos aproximadamente.
En la geografía marciana destacan dos cosas a parte de los infinitos cráteres que configuran su aspecto: Por un lado el volcán llamado Monte Olimpo, situado en el sistema de la Tharsis Planitia, una meseta con inmensas llanuras y que se trata del volcán más grande de todo el sistema solar, con una extensión de extremo a extremo tan grande como la Península Ibérica y una altura de 25 kilómetros. Por el otro lado la enorme fractura ecuatorial que divide el planeta en dos hemisferios muy diferenciados. Se trata del Valles Marineris, un inmenso cañón de 4.500 Km. de longitud y 200 Km. de anchura, que recorre el planeta por su ecuador y que es diez veces más largo y siete más ancho que el gran cañón del Colorado y que debe su nombre a la sonda Mariner 9 que lo descubrió en 1971.
Hasta aquí una breve reseña de la noticia y del planeta Marte. Como enlaces les dejo la página de la NASA con noticias sobre el proyecto del Curiosity y los vídeos del despegue del Atlas V –541 con el Curiosity a bordo y la recreación artística informatizada de la llegada de éste a Marte.
Que lo disfruten.
Propicios Días.
Gilgamesh.

Página de la NASA Mars Science Laboratory

DESPEGUE DEL ATLAS V- 541




RECREACIÓN DEL CURIOSITY EN MARTE




domingo, 31 de julio de 2011

Creación de la Tierra


Seguramente, Muchos de nosotros nos habremos preguntado alguna vez como serían los momentos aquellos en que la Tierra se formó. Una respuesta sería al parecer que, en un momento del principio, hace 4500.000.000 de años, ésta era una convulsa bola ígnea, muy distinta a como la conocemos hoy día.
Efectivamente, tras el nacimiento de nuestra estrella, el Sol, hace 5000.000.000 de años, la materia sobrante de su formación, llamada disco proto planetario sirvió para ir formando por acreción del núcleo la cohorte planetaria que le acompañaría durante su existencia. Pero esto no fue de forma súbita, sino que necesitó muchos miles de años antes de consolidarse. Durante este lapso de tiempo la Tierra no fue más que una hirviente bola de magma y gases a elevadísimas temperaturas, azotada por la caída de miles de meteoritos y cometas.
Posteriormente esa proto Tierra comenzó a atemperarse y las capas más externas se enfriaban lentamente, pero el interior de esta estaba tan caliente que aquellas capas no aguantaban sólidas por mucho tiempo. Finalmente la Tierra alcanzó una temperatura estable mucho más fría, pero los volcanes continuaban vomitando al exterior inmensas cantidades de vapores y lava hirviendo, lo que coadyuvó a que el grosor de aquella frágil corteza fuese creciendo paulatinamente. Los nuevos gases que acompañaban a las erupciones quedaron atrapados conformando una prístina atmósfera, en la cual flotaba una acumulación de moléculas de hidrógeno y oxigeno que terminaron formando unas moléculas de mayor tamaño: las de agua. Estas partículas de agua, cuando aquella atmósfera constituida por gases como el metano entre otros, se enfrío lo suficiente, fueron devueltas a la Tierra en forma de lluvia que duró cientos de años, creando los mares primigenios.
Pero todo esto que cuento merece un post en especial sobre el mismo, ahora no han sido sino unas meras y sucintas pinceladas, pero para ilustrarlas que mejor que un vídeo con una espectacular recreación de la National Geographic sobre como pudo ser el nacimiento de nuestra Tierra. Que lo disfruten.
Gilgamesh




domingo, 26 de septiembre de 2010

Telescopio Hubble, un viaje al Universo.

Para la mayoría de nosotros el universo es algo ignoto y remoto, el cual nunca podremos ver con nuestros propios ojos in situ. Afortunadamente vivimos en una época en que la técnica nos permite viajar a los más recónditos lugares de éste, quizá no físicamente aún, pero sí con las imágenes que nos transmiten los robots desde los planetas de nuestro Sistema Solar y principalmente con las hermosas instantáneas que nos proporciona el fabuloso telescopio espacial Hubble. Una pasión para los sentidos.
El Hubble es un telescopio espacial financiado por la NASA conjuntamente con la ESA, (Administración Espacial Europea) y lanzado en abril de 1990. Orbita nuestro planeta a uno 593 kilómetros de altura, ofreciéndonos las imágenes de miles de objetos del universo (estrellas, nebulosas, galaxias, púlsares, etc) que están a distancias fabulosas no tan sólo de nuestro planeta sino de nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Para que podamos disfrutar de esas magníficas imágenes hay un vídeo que, acompañado con una música muy adecuada, nos permitirá conocer un poco más los lugares más bellos del Universo.
Ahí les dejo el vídeo, que lo disfruten.
Propicios días.
Gilgamesh.






miércoles, 14 de julio de 2010

Estrellas, un Universo por Descubrir



Al mirar el cielo nocturno lo primero que salta a la vista es una infinidad de puntos brillantes que tachonan aquellas negras alturas. Y aún resalta más ante nuestros ojos la gran esfera blanca y gris de la Luna. Esos puntos brillantes y lejanos son lo que denominamos estrellas, astros similares a nuestro Sol. Pero no todos esos puntos que vemos titilar en la noche son astros, sino que unos son los planetas de nuestro Sistema Solar, otros lejanas galaxias, cúmulos galácticos y nebulosas entre otras decenas de objetos estelares.
Un observador poco avisado podría pensar que en el cielo los objetos más grandes serían nuestro Sol, después los planetas del sistema solar y cerrando la lista nuestra Luna. Es así, ciertamente, pero no son ni mucho menos los objetos más grandes del espacio, como todo el mundo sabe. De aquellos puntos que vemos en el cielo, las estrellas, hay muchas que sobrepasan en tamaño a nuestro Sol. Hay estrellas muy masivas y gigantes que son varios cientos de veces más grandes que nuestra propia estrella. Existen las gigantes naranjas, las rojas, las azules, etc. que según el tipo espectral de la clasificación a la que pertenecen serán más o menos grandes. Pero ¿Qué es una estrella?
La descripción más común sería la de que se trata de todo aquel cuerpo que brilla con luz propia. Pero una estrella es mucho más que esa descripción sencilla y concisa. Técnicamente se trataría de una aglomeración de materia en continuo proceso de colapso por combustión de sus materiales y en la que actúan diferentes fuerzas. Su duración dependerá de muchos factores, pero se sabe que hay estrellas que duran miles de millones de años como nuestro propio Sol hasta otras que duran tan solo algunos cientos de millones, como podría suceder con una Gigante Azul como Alcíone.
Cuando miramos las estrellas lo que vemos es la luz que tenían esos astros según la distancia a la que se encontraban, es decir, si vemos una estrella que está situada a 100 años luz, en realidad lo que estamos viendo es como era aquel cuerpo celeste hace cien años. Esto es a causa de las grandes distancias que nos separan de las estrellas. Los abismos estelares son tan inmensos que se miden por años luz, esto es, la distancia que recorre la luz en un año, lo que equivale a 9,454256 × 1012 Km (O sea, unos 9 billones de Km (9.000.000.000.000) aproximadamente)
Cuánto más lejos está la estrella de nosotros, tanto más cambia el color de la luz con la que podemos verla; del azul las más cercanas al rojo las más lejanas. Esto se debe a que la longitud de onda de radiación que emite la luz se ha de estirar cada vez más para llegar hasta nosotros.
Las longitudes de onda de la radiación varían del azul de la onda más corta a la roja más larga, estando ambas situadas en los extremos opuestos del espectro visible de las longitudes.
El hecho de que veamos roja la luz de la estrella que está más distante se denomina efecto Doppler, debido a su descubridor, el austriaco Christian Doppler, quien explicó el fenómeno en 1842. El efecto Doppler expone que una emisión de sonido cambia de longitud de onda a medida que se aleja del sujeto oyente. Un ejemplo clásico que ilustra este efecto es el del tren que pasara por delante de nosotros haciendo sonar su silbato y que el sonido de este se convertiría en más agudo a medida que se alejase de nosotros.
Pero no fue hasta 1929 en que Edwin Hubble publicó el cálculo realizado sobre las distancias en un análisis efectuado sobre la velocidad radial de las nebulosas. Hubble aplicó el efecto Doppler a las distancias entre nebulosas y se apercibió que explicaba perfectamente el porqué había unas estrellas que tenían una radiación de color azul mientras que otras la tenían en rojo. Dicho cálculo lo había llevado a cabo medio siglo después que Huggins descubriera un corrimiento al rojo en el espectro de Sirio.
Así que, por lo tanto, lo que en realidad vemos de una estrella es la luz emitida a la distancia en que se encuentra. Y según esa distancia la veremos de un color u otro en el espectro de la radiación.
Pero las estrellas tienen sus propios colores y como se dijo más arriba, según el tipo espectral de la clasificación tendrán una masa u otra.
El tipo espectral diferencia y clasifica hasta siete tipos distintos de estrellas, en las que distingue temperatura, color convencional, masa, radio, luminosidad y líneas de absorción. La clasificación se realiza usando la siguiente nomenclatura desde las más calientes a las más frías:
O: Que serían las estrellas más brillantes y más masivas, teniendo el color azul.
B: Que se trataría de las estrellas con un color blanco azulado
A: Estrellas de color blanco
F: Blanco amarillento
G: Amarillo, grupo al que pertenece nuestro propio Sol.
K: Amarillo anaranjado
M: Rojo, las estrellas menos luminosas y más frías.


Las estrellas suelen tener unas masas gigantescas, que entrarían en un rango de entre 0,08 y 120-200 masas solares. Los objetos de masa inferior son las enanas marrones mientras que las estrellas de masa superior a 120-200 no son viables según el límite de Eddigton. (El límite de Eddigton es la máxima luminosidad que puede atravesar una capa gasificada en equilibrio hidrostático) La Masa solar es una unidad de medida usada para medir por comparación la masa de las estrellas y otros objetos estelares como galaxias. Es igual a la masa del Sol y equivaldría a unas 332.950 veces la masa de la Tierra.
También se clasifican las estrellas según el diagrama de Hertzsprung-Russell, el cual utiliza como patrones la temperatura superficial de una estrella y su magnitud absoluta.
El diagrama Hertzsprung-Russell, representado como una diagonal con los grupos de estrellas en su segunda fase de evolución estelar como las más destacadas y llamado Secuencia Principal, es usado principalmente para distinguir los distintos tipos de estrellas. En la parte superior izquierda del diagrama encontraríamos las estrellas calientes y brillantes y en la inferior derecha las más frías y menos brillantes. Fuera de la diagonal y en la parte superior hallaríamos el tipo de estrellas llamadas gigantes y Super gigantes rojas y en la inferior las llamadas enanas blancas.
Los diferentes tipos de estrellas que podríamos encontrar en la clasificación serían: Enanas blancas, super gigantes rojas, gigantes azules, gigantes naranjas, enanas marrones, super gigantes amarillas, etc. Y muchas de ellas deben su estado a la fase de evolución de una estrella.
La evolución estelar es la sucesión de transformaciones que sufre una estrella durante el período de vida de la misma. La existencia de una estrella está dominada por procedimientos nucleares, dando lugar a distintas fases que dependerán de los valores de los diferentes tipos de reacciones nucleares que en ella acontecen.
Las distintas fases son:

Presecuencia Principal: Donde desde una nube de hidrógeno molecular se formará la protoestrella.
Inmensas oscilaciones gravitatorias, ocasionadas por supernovas principalmente, crean un núcleo con una intensa atracción gravitatoria atrayendo a las nubes moleculares sobre sí mismas. Esto ocasiona que se cree una densidad que seguirá en aumento hasta crear un núcleo en contracción que derivará en una protoestrella.

Secuencia Principal: (Hace referencia a la zona del diagrama de Hertzsprung-Russell en donde abundan más las estrellas) Es la fase de vida más larga estelar. Durante el principio de esta fase la estrella va adquiriendo su diámetro.
En el tiempo que duran las interacciones en el núcleo, conservándose la hidrostásis en equilibrio, se mantendrá el aspecto brillante que determinó Niels Bohr en su teoría de las órbitas cuánticas.
Tras un tiempo de dilatación en la que se fusiona la materia, los segmentos exteriores del cuerpo fusionarán los átomos, produciendo un acrecentamiento del diámetro estelar hasta que el proceso se paralice. Tras ello la estrella vuelve a contraerse y la fusión de los elementos externos empieza de nuevo hasta provocar un nuevo aumento diametral.

Subgigante: Fase de una estrella en la que es más brillante que una enana de la Secuencia Principal.

Gigante Roja: En esta fase, la masa de una estrella suele ser menor, entre el rango de menos de 8-9 masas solares. Muchas estrellas consumen el hidrógeno de su núcleo a través de esta fase durante la Secuencia Principal. Tras ello se empieza entonces a quemar hidrógeno alrededor del núcleo de helio inerte, haciendo que se alcance un valor mínimo de temperatura en que ya no se puede descender más, tras el cual la estrella está obligada a aumentar su luminosidad y volumen a una temperatura de superficie constante. Entonces la estrella se dilata hasta llegar a obtener un radio de cien millones de kilómetros, transformándose en Gigante Roja y haciendo que se alcance el límite de Schoenber-Chandrasekhar, lo que indica el primer paso hacia el envejecimiento y su colapso.
En esta fase hay diversas subfases que ayudan a la estrella a convertirse en Gigante Roja y son:
1) Apelotonamiento Rojo.
2) Rama Horizontal.
3) Rama Asintótica Gigante.

Super Gigantes Azules: Son estrellas de dimensión enorme. En estas estrellas los procesos de fusión nuclear van tan rápidos que agotan el hidrógeno velozmente y en cantidades formidables.

Super Gigantes Amarillas: Se trataría de una fase intermedia entre las estrellas super gigantes azules y las rojas por la que pasarían las estrellas más masivas. Acostumbra a ser una etapa de muy corta duración.
Super Gigantes Rojas: Estas estrellas son las más grandes, pero no las más masivas, ya que tras consumir el hidrógeno de su núcleo alcanzan a tener más de diez masas solares.

Estrellas de Wolf-Rayet: Es un tipo de estrella muy masiva (20-30 masas solares o incluso en ocasiones más) caliente y evolucionada. Estas estrellas tienen a menudo grandes pérdidas de masa debido a los vientos solares.

Variable Luminosa Azul: Estas son las estrellas más luminosas y entre ellas se encuentran algunas de las más masivas. Esta etapa en la fase estelar de la estrella acostumbra a ser muy breve.

Dentro del tipo espectral, nuestro Sol es una estrella amarilla de Tipo G2 con magnitud media. Una estrella de tamaño pequeño. Pero existen estrellas muchísimo más grandes y masivas, con un tamaño tan inconcebible que se escaparía a nuestra imaginación. Veamos algunas.

Pólux: Gigante Naranja. Se encuentra situada a 33,7 años luz de la Tierra, en la constelación de Géminis. Su luminosidad es 46 veces superior a la del Sol y es 1,8 veces más grande que éste.

Arcturus: Gigante Naranja. Situada a 36,7 años luz de la Tierra. Está situada en la constelación de Boyero y es 113 veces más luminosa que nuestro Sol y 26 veces mayor que éste.

Aldebarán: Gigante Naranja. Dista 65,1 años luz de la Tierra, en la constelación de Tauro. Produce 425 veces más luminosidad que el Sol y es 44 veces más grande.

Rigel: Super Gigante Azul muy masiva. Está situada a 860 años luz de la tierra, en la constelación de Orión. Su luminosidad es 50.000 veces mayor que la del Sol y es 73 veces mayor que este.

Estrella Pistola: Hiper Gigante Azul (Variable Luminosa Azul) Situada a 25.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Sagitario. Es 150 veces mayor que el Sol y 1’7 millones de veces más luminosa.

Antares: Super Gigante Roja. Se encuentra a 600 años luz en la constelación de Escorpio. Es 6.000 veces más brillante que el Sol y 700 veces más grande.

Mu Cephei: Super Gigante Roja. Esta situada entre 2.400 y 2.800 años luz de nuestro Sistema Solar, en la constelación de Cefeo. Su luminosidad es 350.000 veces superior a la del Sol y es 1.650 veces mayor que este. Su diámetro es de 2.297.675.000 km (El diámetro de la tierra es 12.756 km)


VY Canis Majoris: Híper Gigante Roja. Situada a unos 5.000 años luz en la constelación del Can Mayor. Es 300.000 veces más luminosa que el sol y 2.600 veces mayor. Su diámetro se ha calculado en 2800.000.000 de kilómetros. Se estima que si se diese toda la vuelta a la estrella en un avión comercial convencional, se tardaría unos 1.100 años en circunnavegarla.
( Nota: En realidad los astrónomos no se ponen de acuerdo en su diámetro real, para unos es de 1.800 radios y para otros es de 2600.)

Las estrellas pueden morir de distintas formas. Cuando el proceso de fusión del hidrógeno se detiene por el agotamiento de ese elemento, la estrella entra en fase de colapso, donde la fuerza de la gravedad y demás interacciones producirán una ostensible variación diametral, y dependiendo de su masa se convertirá en supernova o bien en una enana blanca. Entonces dejará rastro estelar en forma de estrella de neutrones o en forma de agujero negro.
El final del proceso de colapso viene determinado por el agotamiento de los materiales fusibles en las zonas exteriores de la estrella. Entonces las fuerzas gravitatorias impondrán su fuerza, cumpliendo con el Principio de Exclusión de Pauli haciendo que la estrella degenere y termine convirtiéndose en una Supernova.
Por tanto una estrella es como un ser humano, nace, crece y se desarrolla y finalmente muere. Las hay que viven poco, las supermasivas, que agotan rápidamente todo su material fisible, vivendo algunos cientos de millones de años y hay otras longevas como nuestro Sol, que tiene una vida media de 10.000.000.000 de años. Según los científicos el Sol está en la mitad de su vida, por lo que nos quedan todavía 5000.000.000 de años para disfrutar de sus benéficas propiedades y de su gratificante calor en invierno.
Como ilustración de los distintos tamaños entre planetas y estrellas le dejo un vídeo muy ilustrativo. Que lo disfruten.
Propicios días.
Gilgamesh.






miércoles, 16 de junio de 2010

UNA MEDUSA Y LA INMORTALIDAD


Nuestro íntimo y particular mundo suele ser equilibrado, sin sorpresas y un lugar donde todo lo que ocurre suele estar establecido de antemano por una rutina.
Todo lo entendemos en nuestro mundo porque lo hemos creado a nuestra medida. Sabemos que nos levantamos a las siete para ir a trabajar; que hemos de sacar a pasear a nuestras mascotas o bien que hemos de llevar a nuestros hijos al colegio por la mañana y después pasar a recogerlos. Ese es nuestro mundo, un mundo rutinario y preestablecido, un mundo idéntico al de miles de personas como nosotros. En definitiva, un mundo agradable y hecho por y para nosotros.
Pero existen otros mundos y están en este, como sentenció Paul Eluard. Uno de esos mundos en concreto es en el que habitamos, nuestro querido planeta Tierra.
A muchos les parecerá que sabemos lo suficiente sobre nuestro mundo y que pocas cosas nos podrán sorprender. Otros, en cambio, pensarán que aún falta mucho para la plena comprensión de nuestro mundo y mucho más sobre otros mundos más allá del nuestro, en el universo, bajo el mar o en otra dimensión. Pero ¿En realidad hay tantas cosas en la tierra que aun nos puedan sorprender? Yo soy de la opinión que estamos todavía a medio camino para entender en su totalidad nuestro universo y que sí, que aún hay cosas nuevas que nos sorprenden por su extrañeza o bien por nuestro desconocimiento sobre ellas.
Unas de esas cosas me gustaría comentarla y exponerla aquí. Es una cosa que me ha llamado poderosamente la atención; una curiosidad biológica.
Desde que el hombre es hombre ha soñado con ser inmortal. Tan inmortal como los dioses y héroes de sus religiones más prístinas. En la antigüedad, demiurgos como Zeus, Júpiter, Brahma, o el propio Yahvé tenían (y en algunos casos aún se considera que lo tienen) un cómputo de edad totalmente inabarcable para la longevidad humana. Así, el hombre siempre ha supuesto que si un dios era capaz de crear algo tan ininteligible a sus ojos como el universo y la vida, debía de ser un ser poderoso y una de las características de esa omnipotencia era la inmortalidad. Aspecto que, por otra parte, es inherente a la divinidad, pero que algunos héroes semidivinos o incluso humanos podían adquirir, como Aquiles en la mitología griega o los Ocho Inmortales en la mitología china, por poner un ejemplo.
El hombre siempre ha buscado la perpetuidad vital, el vivir más allá de lo permitido, tanto en este mundo físico nuestro, como en el mundo espiritual del más allá y para ello ha intentado mil y una argucias para lograrlo. Colateralmente han existido pensamientos que han formado parte de cierta idea de inmortalidad. Una de estas sería la juventud eterna. Ejemplos de esto serían las famosas búsquedas en la edad media y moderna de las fuentes de la juventud, o más cercanamente el Gerovital de la Dra. Ana Aslan con su efecto rejuvenecedor o mejor dicho antienvejecimiento.
Pero ¿Existe la eternidad o es una entelequia? Para el hombre, hoy por hoy, sigue siendo un ensueño. A pesar de los impresionantes avances de la medicina para combatir las enfermedades y que han logrado alargar la vida media del ser humano, no podemos decir que exista nada parecido a la eternidad. Y tampoco le convendría al propio ser humano el hallarlo. Una cosa sería vivir por ejemplo 500 años, y otra muy diferente no morir. De hecho, una de las causas de la vejez es la muerte de nuestras células y la merma en la capacidad de repdroducción de las supervivientes al enlentecerse esta.
Si se consiguiese detener completamente el ciclo vital de oxidación y muerte de las células, podríamos decir que habríamos avanzado un grado hacia conseguir ser inmortales, si más no, al menos en detener el envejecimiento celular y por consiguiente el deterioro de nuestro cuerpo.
Pero cuando, por ejemplo, algunas células están enfermas o dañadas y no tienen posibilidades de ser reparadas, entonces esas células se suicidan con un mecanismo regulado genéticamente, denominado apoptosis. Así que eso sirve de protección ante un masivo deterioro celular, que dañaría nuestra compleja red de células. Si tuviesemos la capacidad de modificar el tiempo de reproducción celular ¿Cómo actuaría entonces nuestro organismo ante una regeneración atípica de nuestras células? ¿Se autoregularían estas para mejorarse o bien se autoeliminarían al haber transcurrido cierto tiempo? Evidentemente la apoptosis no es una función reguladora de la vida de las células, ya que su muerte no afecta al tejido tisular y solo ocurre cuando una de ellas tiene unas condiciones específicamente malas o están efermas. La apoptosis sirve para evitar la reproducción de células enfermas o dañadas. No es una función que sea vinculante a las células colaterales de la enferma, ya que la apoptosis puede afectar a células aisladas.
Un virus puede alterar la información genética de la célula y dañar la orden de la apoptosis, dejando como efecto que esta, aun enferma o dañada continue dividiéndose. Groso modo, se formaría un tumor que desembocaría en un carcinoma con el consiguiente daño celular.
Puestas así las cosas, de momento la inmortalidad para nosotros está aun muy lejana. Sólo detengamonos a pensar en que si consiguieramos alcanzarla algún día, el gravamen a que someteríamos a la Tierra en modo de superpoblación sería insostenible a todas luces. Tendíamos una superpoblación que iría creciendo de forma exponencial y que generaría una falta de espacio y de recursos impugnable para una humanidad en crecimiento sin control.
Por tanto, la inmortalidad para nsotros ha de ser descartada por el momento. Pero no así para cierto ente biológico. Existe en la naturaleza un ser vivo que sí ha sido capaz de lograr alcanzarla, o al menos alcanzar algo muy parecido a la eternidad.
Se trata de una especie de medusa perteneciente a la familia de los Oceaniidae, se denomina Turritopsis Nutrícula y es originaria del Caribe, aunque ya se ha ido extendiendo por todos los mares cálidos del mundo. Mide entre 4 y 11 milímetros y es el único ser vivo capaz de rejuvenecer permanentemente.
Los huevos de la Turritopsis son desarrollados en el estómago y cavidades de la larva y posteriormente son dipositados en el mar, formándo colónias de pólipos.
Su madurez sexual la alcanza, según la temperatura del mar en que se encuentre, entre los 20 y los 30 días.
Cuando llega a su madurez sexual, entra en retroacción hasta revertirse en pólipo colonial de nuevo y volver a su estado de inmadurez sexual prístino.
Lo realiza al llegar al punto álgido de su madurez sexual, a través de un proceso celular de transdiferenciación, es decir, una transformación de una célula, que no sea célula madre, en otra con diferentes características y volviendo de nuevo hasta su etapa de pólipo, desde donde volverá a evolucionar hasta su etapa en solitario como medusa.
Este es un ciclo que repite cada vez que llega al estado pleno de su madurez y según los científicos, en teoría no hay un límite conocido en el que el ciclo se detenga. Por lo tanto, es lo más parecido a la inmortalidad que se conoce en la naturaleza.
Científicos y biólogos estudian este animal acuático en busca de una clave que les ayude a comprender el por qué de tal acción biológica y cual es el mecanismo que activa esa función. El proceso ha sido observado principalmente en los laboratorios, donde la totalidad de los especímenes de muestreo han cumplido con el ciclo. Pero las investigaciones en su medio natural son imposibles de constatar debido a que el proceso es lo suficientemente rápido como para que las ocasiones de hacer una observación directa en el momento adecuado sean bastante impracticables.
Este sería uno de los modos en que la inmortalidad habría hecho aparición. Pero ¿Esa inmortalidad es real? Evidentemente sí, hasta cierto punto, ya que si la estratégia de la Turritopsis es evitar el envejecimiento, no puede evitar, por otro lado, las enfermedades y sucumbir a ellas. Como tampoco puede eludir el formar parte del plácton y ser devorada por otros animales.
Entonces tenemos que la Turritopsis solo ha conseguido evitar envejecer, sobretodo debido a su acelerado proceso celular, pero no ha evitado la muerte.
En conclusión, no creo que la inmortalidad exista, no es más que una quimera y que lo máximo a lo que podemos alcanzar es a retrasar cuanto podamos su llegada, por un motivo u otro. Lo que si que lograremos algún día es morir jovenes, o al menos en mejores condiciones que hoy día y así lo espero.
Hasta entonces, que tengan propicios días.
Gilgamesh.


domingo, 4 de abril de 2010

Robots y Futuro

Si en otros post presentaba unas curiosas y aclamadas muñecas eróticas japonesas, que llamaban la atención por su realismo, esta vez abundando en la obsesión de los japoneses por la robótica y el realismo quisiera traer a colación una noticia.
El pasado sábado en una conferencia de prensa celebrada en Osaka, Japón fue presentado el robot Geminoid TMF. Se trata de un robot hecho a imagen y semejanza de una atractiva modelo y que tiene la capacidad de reproducir las expresiones faciales de la misma. El robot puede mover su piel facial para imitar una sonrisa, reír mostrando los dientes y fruncir las cejas al recibir las señales eléctricas
En la conferencia presentaron a la modelo junto con su doble cibernético. Ambas iban vestidas de la misma manera, una chaqueta y una falda de cuero negro. La modelo llegaría a decir más tarde a los periodistas que se sentía como si tuviese una hermana gemela.
Geminoid TMF hizo las delicias de todos regalando sonrisas y riéndose de las carantoñas que le hacía su “hermana” de carne y hueso (foto) El robot actúa así debido que se filmaron con una cámara de vídeo todas las expresiones del rostro de la joven, proporcionando al robot la información suficiente para analizarlas y reproducirlas exactamente.
Los desarrolladores dijeron esperar que el robot fuera eventualmente utilizado en situaciones de la vida real, como por ejemplo en los hospitales.
“Tenemos datos que confirman que el robot ya ha dado cierta confianza psicológica con sus movimientos de cabeza y sus sonrisas a algunos pacientes cuando eran examinados por los médicos.” Dijo Satoko Inoue, portavoz de la empresa Kokoro una de las dos compañías involucradas en el desarrollo.
Una nueva tecnología siempre crea algún miedo y opiniones negativas, pero los investigadores buscan hacer robots que puedan expresar algo similar a las emociones humanas. Añadió Hiroshi Ishiguro, profesor de la Universidad de Osaka, que dirige la investigación.
Ahora la empresa tiene una serie de copias del robot para ser vendidas al precio de 10 millones de yenes ( unos 80.000 euros) a diversas organizaciones de investigación sobre robots.
Pero no sólo de imitaciones del genero femenino viven las industrias de la cibernética japonesa. También los robots semejantes a animales de compañía tienen su hueco en el mundo de los droides.
Se puede comprobar en el enlace del vídeo que acompaña a este post y en que podemos ver a un gato robot que hace lo mismo que haría uno de carne y hueso. Maullar, mostrar gestos con su felino rostro, detectar la llegada de alguien en la habitación, etc.
Muy interesante todo este mundo y creo que estamos, o los japoneses en realidad, muy avanzados en el tema de la cibernética. Está claro que los nipones son un pueblo que gusta del futuro y los robots son para ellos el icono más evidente de ese futuro que se nos prometió hace unas décadas atrás. Un futuro plagado de robots casi humanos, naves espaciales y extraterrestres venidos de infinitos mundos habitados. Pero ciertamente estamos muy lejos aun de ese futuro de ciencia-ficción. La carrera del espacio ha quedado relegada, y más ahora con la crisis generalizada, a un nivel muy bajo del escalón de prioridades de los países involucrados en ello.
Los mundos habitados son del todo esquivos a nuestra ciencia y a nuestros aparatos de rastreo, tanto ópticos como de señales de radio. Las ideas de un mundo habitable y que podamos colonizar queda cada vez más en las regiones más inaccesibles de la utopía o la entelequia.
Durante las décadas que van de los 50 a los 80, la ilusión de creer que el universo estaba lleno de civilizaciones avanzadas y que nos visitaban en platillos volantes, alimentó la esperanza de muchos en que llegaría el día de un contacto con unos supuestos hermanos del cosmos. Pero la ciencia y la realidad han demostrado que todo ha sido pura ilusión y que la explicación a los famosos platillos volantes solía ser mucho más mundana que la visita de seres de otros mundos. La ciencia hoy por hoy ha demostrado que no hay ningún planeta, al menos cercano, en el que pueda habitar una civilización, ni avanzada ni atrasada. Ni tan siquiera que pueda albergar vida. Y los planetas que pudieran tener unas condiciones parecidas al nuestro están tan lejos para que nos visiten los supuestos habitantes como para que entre en nuestros objetivos colonizarlo a medio o largo plazo. Hoy día, en la capacidad de nuestra ciencia y nuestra tecnología estamos muy, muy lejos de lograrlo.
Por otro lado la cibernética avanza, pero muy despacio. Lejos están aun los robots autónomos que puedan hablar y charlar con nosotros como si de personas se tratara. Los C3PO de la Guerra de la Galaxias o los Terminators de la película del mismo nombre, aun siguen esperándonos en su inaccesible reino de la Fantasía y la ciencia-ficción.
Es una lástima no haber podido conocer ese futuro que propugnaban los autores de Fantaciencia, pero no debemos quejarnos, ya que nuestro mundo sería algo mágico para un hombre de ciencia del siglo XIX. Y no digamos para un campesino de la edad media, para él nuestro mundo sería como una visión del infierno. Incluso, para un hombre o mujer de los años 50 o 60 nuestros adelantos tecnológicos serían cosa que les causaría gran admiración. Por ejemplo ¿Qué hubiera pensado un joven de principios de los 60, que solía hacer sus fiestas en guateques caseros con unos tocadiscos de maleta, si le dijésemos que hoy nuestra música ya casi no tiene soporte físico y que se reduce a un código binario de digitalización? Nos tomaría por locos.
Propicios días.
Gilgamesh.






lunes, 28 de diciembre de 2009

Animales Extraños de la Prehistoria


Hace unos meses subí un artículo sobre los animales más extraños que, a mi juicio, se podía encontrar hoy día. Esta vez voy a complementar aquel post con otro sobre algunos de los animales más extraños, principalmente de la época de los grandes mamíferos, el terciario, aunque también mostraré algunos de antes de los dinosaurios, seres que vivieron en la época denominada Pérmico.
El terciario fue una época de transición y al principio de ésta se podía encontrar animales a medio camino entre los dinosaurios y los mamíferos. El aspecto de estos desaparecidos seres era de lo más estrafalario y en ellos podemos comprobar hoy día como la naturaleza y la evolución han estado haciendo su trabajo y cuales han sido sus pruebas de diseño para la adaptación. También se puede evidenciar a las formas que se desestimaron y las que acabaron siendo aceptadas.
Los dinosaurios desaparecieron hace 65.000.000 de años, en el período Cretácico de la era geológica conocida como el mesozoico o secundario y los mamíferos ocuparon el nicho ecológico que estos dejaron vacante.
Como dije también en otra parte, la Tierra tiene una edad estimada de 4.500 millones de años y esta inconmensurable edad los geólogos la han dividido en eras, que a su vez lo han sido en períodos.
Así tendríamos que las eras se dividen de este modo:

--- PRECÁMBRICO dividida en:

Arcaico: ( 4.500.000.000 años) Primeros animales unicelulares, tipo bacterias y algas azules, que aparecieron al final de este período.

Proterozoico: ( 2.500.000.000 años) Primeros animales multicelulares, como medusas y gusanos.

--- PALEOZOICO o Primario, dividida en:

Cámbrico: (590.000.000 años) Primeras algas rojas y verdes y abundancia de trilobites.

Ordovícico: (505.000.000 años) Grandes cantidades de Trilobites, braquiópodos, gasterópodos, etc.

Silúrico : (438.000.000 años) Invertebrados marinos y primeras plantas terrestres.

Devónico : (408.000.000 años) Aparecen los primeros helechos, con aspecto de árboles y los primeros insectos no voladores y las primeras arañas y ácaros.

Carbonífero: ( 360.000.000 años) Enormes cantidades de licopodios.
Primeras coníferas y ginkos. Se comienzan a extinguir los trilobites y desaparecen los graptolites.
Aparecen los primeros reptiles.

Pérmico: ( 286.000.000 años) Abundancia de helechos y coníferas.
Extinción de los trilobites. Reptiles parecidos a mamíferos que posteriormente derivarán en
mamíferos propiamente dicho.

MESOZOICO o Secundario, dividida en:

Triásico: (248.000.000 años) Extinción de helechos con semilla. Auge de ammonites. Aparecen los primeros Arcosaurios, antecedentes de los dinosaurios.

Jurásico: (213.000.000 años) Apogeo de los reptiles (lagartos, serpientes, etc.) y de los dinosaurios.

Cretácico: (144.000.000 años) Extinción de los dinosaurios. Evolución de algunos hacia las modernas aves. Los mamíferos, de menor tamaño, enfilan el camino evolutivo. Apogeo de los
terápsidos.

CENOZOICO dividido en:

TERCIARIO, a su vez dividido en:

Paleoceno: (65.000.000 años) Formación de vastas selvas y bosques en las zonas tropicales. Inicio de las primeras formas evolucionadas de mamíferos.

Eoceno (55.000.000 años) Desarrollo de los grandes mamíferos. Aparecen las angiospermas.

Oligoceno (38.000.000 años) Evolución de los mamíferos a clases superiores.

Mioceno ( 25.000.000 años) Las aves están en su mayor apogeo. Aparición de los mamíferos superiores actuales.

Plioceno (5.000.000 años). Extinción y desaparición de muchas de las especies, dando paso a los animales más y mejor adaptados.

CUATERNARIO, a su vez dividido en:

Pleistoceno (2.000.000). Primeros homínidos que encaminarán su evolución hacia el hombre.

Holoceno: (100.0000 años) Aparición del hombre como tal y las primeras civilizaciones. La actualidad.

Como podemos comprobar en esa sucinta tabla, los animales mamíferos hicieron su aparición en el Cretácico, pero no será hasta el terciario cuando consigan ocupar los nichos ecológicos que dejaron los grandes saurios.
Las formas de evolución fueron de lo más diversas y muchos de aquellos animales fueron los antepasados de infinidad de especies actuales. Pero otros desaparecieron sin dejar descendencia y sin saber realmente cual fue su función y su taxonomía.
Veamos ahora algunas de aquellas especies y asombrémonos con la capacidad creativa y de adaptación de la Naturaleza.
Antes de los dinosaurios propiamente dichos podríamos encontrar animales tan extraños como los terápsidos y los cinodontos. Veamos algunos:

Robertia, Kannemeyeria y Thrinaxodon:

Robertia apareció a finales del Pérmico y sus restos se han encontrado principalmente en Suráfrica. Medía unos 45 cms. de longitud y era herbívoro. Pertenecía a la clase de los dicinodontos ( dos dientes de perro) y mostraba un pico córneo como el de las tortugas actuales.
Kannemeyeria apareció más tarde que el anterior, ya que sus restos se han encontrado en estratos pertenecientes al principio del Triásico. Las zonas donde se han encontrado sus vestigios son Suráfrica, India y Argentina. Este animal podía llegara a medir hasta tres metros de longitud y tener el tamaño de una vaca. También era un dicinodonto y era herbívoro. Lucía, al igual que Robertia, un pico córneo de tortuga.
Thrinaxodon era carnívoro y su aspecto era parecido al de un mamífero. Era capaz de correr velozmente, cosa que lo demuestra la postura erecta de sus patas posteriores. Pertenece a la misma época que Kannemeyeria y sus restos fueron encontrados en Suráfrica y Antártida. Medía unos 50 cms. de longitud.



Megatherium y Peltephilus:

Megatherium pertenece al Pleistoceno y se han encontrado huesos de este animal en Patagonia, Bolivia y Perú. Aunque parezca imposible, este animal era antepasado de los actuales perezosos de Suramérica. Su envergadura era gigantesca; podía llegar a medir hasta 6 mts de longitud y pesar tres toneladas. Aunque su volumen era enorme, era capaz de erguirse sobre sus patas traseras para alcanzar las ramas más altas.
Peltephilus oscila entre el Oligoceno y el Mioceno. Pertenece a la familia de los Dasipódidos y es antepasado de los actuales armadillos. Se han encontrado sus restos en la Patagonia. Llegó a medir hasta 60 centímetros de longitud. Al poseer grandes dientes del tipo de los caninos, los científicos son de la opinión de que Peltephilus podría haber sido carnívoro o carroñero. Otros científicos opinan que en realidad se trataba de un Herbívoro. (Vizcaino y Farina, en Dieta y Locomoción del Armadillo Peltephilus, Revista Letahia 1997)


















Desmostylus y Prorastomus:

Desmostylus pertenece a la familia de los Desmatofócidos, familia de leones marinos primitivos. Era carnívoro y tenía forma de hipopótamo. Vivió en el Mioceno y se han encontrado restos en Japón y la costa oeste de Norteamérica. Tenía una longitud de 1’8 metros.
Prorastomus por su parte, pertenece al orden de los Sirenios y sería una antepasado de los actuales manatíes. Este tipo de animales vivió a mediados del Eoceno, pudiéndose encontrar sus restos en Jamaica. De esta especie, sólo se ha encontrado un cráneo, partes de la columna y algunas costillas. Debió medir unos 1’5 metros. El aspecto de su cráneo informa que no estaba todavía adaptado a la vida acuática.
















Eobasileus y Arsinoitherium:

Perteneciente a la familia de los Uintantéridos, el Eobasileus tenía un aspecto similar a los rinocerontes. Destacaba por sus protuberancias óseas de la cabeza y los dos caninos curvos en la mandíbula superior. Apareció a finales del Eoceno y se han encontrado esqueletos en América del Norte. Debía medir unos tres metros de longitud y tendría una altura de 1’5 metros.
Arsinoitherium apareció a principios del Oligoceno encontrándose su distribución por Europa. Pertenece a la familia de los arsinotéridos y al orden de los embritópodos, los cuales no han podido ser encajados en ninguna parte del plan evolutivo. No es tarea fácil encontrarles antepasados ni descendientes.
Arsinotherium era herbívoro y también tenía el aspecto de un rinoceronte actual, pero sin relación taxonómica con ellos. A destacar sus dos cuernos cónicos y huecos unidos por su base.
















Amebelodon, Platybelodon y Deinotherium.

De finales del Mioceno y ubicado su hábitat en América del Norte, Amebelodon llegó a medir hasta tres metros de altura. Perteneciente al suborden de los elefantoideos, que incluye a tres familias: Los gonfotéridos y los mamútidos. Esta clase de animales eran los representantes típicos de la familia de los gonfotéricos, destacando como curiosidad sus extraños colmillos en forma de paletas. Era herbívoro ramoneador.
Parecido al anterior, Platybelodon vivía en Europa, Asia y África a finales del Mioceno también. Tenía los colmillos en forma de paletas al igual que Amebelodon, pero estas eran más anchas y más cortas y las debía utilizar igualmente para arrancar la vegetación acuática de los lagos y ríos poco profundos. Debía tener la misma altura que su homólogo americano, tres metros.
Deinotherium vivió en la transición del Mioceno al Pleistoceno en Europa, Asia y África. Perteneciente al suborden de los deinoteroideos, medía hasta cuatro metros de altura. Los deinoteiroideos eran una especie de elefantes enormes que destacaban porque sus colmillos estaban curvados hacia el suelo. Los científicos aun dudan sobre la
utilidad de estos colmillos.






Astrapotherium, Macrauchenia y Pyrotherium

La orden de los astrapoterios aparece a finales del Paleoceno en América. Algunos de ellos de caracterizaban por una pequeña trompa, como el Astrapotherium, que aparece entre el Oligoceno y el Mioceno en Argentina. Era de cuerpo bajo y de extremidades débiles. Sus pies eran pequeños y plantígrados. Podría parecerse a un hipopótamo y medía unos 2’5 metros de longitud.
El Macrauchenia vivió en Argentina durante el Pleistoceno. Su aspecto estrafalario era el de una camello con patas de rinoceronte, largo cuello y una trompa. Medía tres metros de longitud y era herbívoro.
Pyrotherium era oriundo también de Argentina y vivó a principios del Oligoceno. Los restos hallados dan una longitud de tres metros y su aspecto podría recordar al de un elefante sin trompa.




Palaeotherium e Hyracoterium:

Tanto uno como el otro son antepasados del caballo actual. Palaeotherium vivió a finales del eoceno y a principios del Oligoceno, situándose su hábitat en Europa. Su forma recuerda la de un tapir y posiblemente era ramoneador. Hasta la cruz medía 75 cms.
El Hyracotherium apareció a principios del Eoceno y su hábitat estaba distribuido por América del Norte, Europa y Asia. Era de pequeñas dimensiones, pues medía 20 centímetros hasta la cruz. El Hyracotherium tiene el honor de ser el primer équido conocido. Tanto él como el Palaeotherium tenían dedos (cuatro delante y tres detrás) en lugar de cascos como los caballos de hoy día.
















Embolotherium, Brontotherium y Moropus:

Embolotherium y Brontotherium pertenecen a la familia de los brontotéridos, de aspecto de rinocerontes.
Embolotherium surgió a principios del Oligoceno en Mongolia. Tenía una altura de 2’5 metros y ostenta las formas toscas y absurdas que desplegaron los últimos brontoterios. Era ramoneador.
Brontotherium era el equivalente del Embolotherium en América del Norte. Existió a principios del Oligoceno y también medía 2’5 metros de altura. Era mayor que u rinoceronte actual y ostentaba encima del hocico un cuerno en forma de “Y” también debió ser ramoneador de arbustos bajos.
El extraño Moropus pertenecía a la familia de los Calicotéridos, caracterizados por tener grandes garras en lugar de pezuñas. Estas garras les impedían desarrollar velocidad, por lo que los científicos piensan que sufría incapacidad para correr. Existió a principios del Mioceno y su ecosistema estaba situado en Norteamérica. Al principio se pensó que los primeros esqueletos eran de algún tipo de oso hormiguero.




Metamynodon, Indricotherium y Elasmotherium:

El Metamynodon perteneció al efímero grupo de los aminodóntidos. Su aspecto era parecido al de los hipopótamos.
Apareció entre finales del Eoceno y principios del Mioceno. Era un animal de costumbre acuáticas, al estilo de los hipopótamos. Su hábitat se extendía por América del Norte y Mongolia, teniendo una longitud de 4 metros. Es probable que el Metamynodon tuviera los labios prensiles.
El Indricotherium también es conocido con el nombre de Baluchiterium y es considerado como el animal terrestre más grande que se conoce: medía 8 metros de longitud y sólo el cráneo ya medía 1’3 metros. Su peso se estima en 30 toneladas, cuatro veces más que el peso de un elefante moderno. Su entorno se encontraba en Pakistán y China.
El Elasmotherium es un antepasado del rinoceronte actual y se extendió por Rusia y Siberia durante el Pleistoceno. Medía cinco metros de longitud y se adaptó perfectamente a los rigurosos climas de aquellas zonas durante aquel período. Este animal adolecía de incisivos y probablemente utilizara los labios para arrancar la hierba. Destacaba por su enorme cuerno de casi dos metros y por su densa capa de pelo que cubría la mayor parte de su cuerpo.



Hasta aquí la breve selección de estos extraños animales de curiosas formas. Hubo más, pero lo dejaremos para otro post, al igual que los dinosaurios más extraños. Hasta entonces espero que hayan disfrutado de esta incursión a un pasado poco conocido pero no por ello menos interesante.
Propicios días.
Gilgamesh.
Para ver las fotos grandes, hay que hacer clic en las imágenes.




domingo, 19 de abril de 2009

Planetas y Lunas

Si en el anterior post mostrábamos a unos curiosos animales, en este me encantará presentarles a nuestros vecinos. No me refiero a la Sra. Mercedes del quinto, sino a nuestros vecinos del barrio en el espacio, los planetas que conforman nuestro Sistema Solar.
De todos es sabido que un sol es una estrella y que dentro de las estrellas hay diversos tipos y tamaños. Nuestra estrella propia, el Sol, no es una de las más grandes, ni en tamaño ni en magnitud. Es más bien una estrella de tamaño mediano y una vida media de 10.000.000.000 de años. Según los astrónomos esta en la mitad de su vida, es decir que ya ha vivido 5.000.000.000 de años y le quedan otros tantos. Recordemos que la tierra tiene una edad estimada entre 4500 y 4600 millones de años y el universo unos 15.000.000.000 de años, por lo tanto es una estrella relativamente joven. Pero, ¿Qué pasará cuando nuestro sol muera? Se convertirá en una enana roja con una densidad impresionante y calcinará toda la vida de nuestro planeta. Tras eso se colapsará y podría convertirse en una Supernova, atrayendo a su cohorte de planetas y tragándoselos cual Saturno mitológico. Nada de lo que había anteriormente sobrevivirá y esa Supernova se irá consumiendo para convertirse, posteriormente en un agujero negro.
Tal y como estamos nosotros cuidando nuestro único hogar, la Tierra, no creo que haya para entonces nada de vida en este hermoso planeta. Será sólo un pedrusco triste y gris sin ningún recuerdo del cáncer que lo devoró, el hombre. Un planeta muerto como Marte o Venus, los cuales podrían haber albergado vida en épocas remotas y hoy día yacen inertes; cadáveres en órbita esperando el colapso final. Quien sabe si no bulleron de vida como nuestro planeta y el sistema solar estaba rebosante y pleno y ahora sólo quedemos nosotros, como última representación de un milagro único en el universo.
Yo quiero creer en la inteligencia del hombre y en que será consciente de la responsabilidad tan enorme que tiene y que podrá y querrá detener la hecatombe de nuestro planeta y que dejaremos un mundo azul y bello a nuestros descendientes. Aunque eso se acabe dentro de 5000 millones de años, pero al menos les habremos dejado margen para que busquen otra alternativa y puedan preparar otro nuevo mundo para acomodarse y seguir existiendo como especie en el universo.
Quiero, como he dicho más arriba, presentarles este video con unas imágenes simples de nuestros planetas vecinos y de la tierra. Solamente son unas imágenes del planeta, quizá las fotos no seas muy bellas, son simples, pero lo bello en realidad es el objeto retratado, algo único y que pude ser que no todo el universo tenga: estrellas como la nuestra, acompañada de planetas, algunos posibles fuentes de vida.
Disfruten del video y concienciémonos en que el planeta no es nuestro, estamos de alquiler y debemos cuidarlo para los siguientes inquilinos.
Propicios Días
Gilgamesh.