lunes, 19 de marzo de 2012

A veces tenemos miedo...


En la vida hay ocasiones en que a uno le gustaría desaparecer. Es corriente que a veces tengamos la necesidad de desaparecer en momentos en que pensamos que no deberíamos estar allí. ¿Quién no ha pasado por una calle de mala muerte en que ciertos individuos torvos y de mala catadura acechan poniendo la vida de uno en franco peligro? ¿Quién no ha deseado alguna vez en su vida "salir por patas" de una situación comprometida, esperando que nadie se de cuenta de nuestra presencia? Esas son, me imagino, alguna de las desesperadas situaciones en que se debe encontrar nuestro amigo Toby. Quizá pasó por un lugar que no debería haber pasado. O tal vez se metió en alguna situación equivocada en el momento menos adecuado. La cuestión es que el pobre está intentando salir apurado de una posible y grave situación angustiosa según la foto adjunta. ¡Pobre Toby!
Propicio días.

Gilgamesh





domingo, 26 de febrero de 2012

Los traumas vienen cuando uno menos lo espera


Siempre he sido de la opinión de que las cosas comprometidas hay que decirlas con mucho tacto y diplomacia, si no se pueden crear ciertos complejos o traumas de los que puede que nos tengamos que arrepentir el resto de nuestra vida. El otro día me hicieron llegar una foto en la que se ilustra perfectamente lo que quiero decir, ya que esta foto expresaba todo el sentimiento de alguien cuando descubre que toda su vida ha sido un mero engaño. Es un momento muy difícil, imagino, cuando a uno le informan de que no es un hijo natural ni biológico de sus padres, sino un huérfano adoptado en la más inocente infancia, infancia en la que no nos queda registrado ningún recuerdo. Si eso puede llegar a causar algún tipo de trauma del cual es difícil recuperarse, supongo que en ciertos casos severos con ayuda profesional, imagínense que se puede llegar a sentir cuando a uno le descubren su origen de la forma que al protagonista de la foto. Espero que a nadie le toque pasar por el mismo trance que a nuestro pobre amiguito.
Gilgamesh.